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MESA REVUELTA usted que les parece caro á los que le vean, puede usted rebajar un duro. -Así lo haré, señorito. Y para ahorrarse discusiones inútiles, la buena mujer puso eti el portal una tablilla, que decía: Se alquila un sotabanco en seis duros mensuales. Ultimo precio: cinco duros. I gNA LAMENTACIÓN A UU pobre Todos los oradores e n m u d e c e n cuando habla la belleza femenina. SHAKESPEARE; La mujer es un intermedio entre Dios y el ángel. DESTOUCHES. que pedía limosna á la puerta de una isflesia le dio cierto avaro un perro chico, diciéndole: -Toma cinco céntimos y devuélveme tres. -No tengo, señor. ¡Otra vez será! -repuso el avaro guardándose la moneda Y el ciegoexclamó, verdaderamente desconsolado: ¡Ay, Dios mío, ¡Hasta para pedir limosna hace falta tener dinero! El corazón de la mujer es como ciertos instrumentos, que suenan bien ó mal según quien les toca. S A I N T PROSPER. Ama y aprecia á la mujer y no abu. ses nunca de su debilidad, pues í- eria infame j cobarde. IMANTEGAZIÍA. EN CONTRA Las mujeres son bellas como los serafines de Klopstok, pero- terribles como los demonios de Milton. DiDERA- ENTRE ARTJSTAS La mujer que llora arma con sus lágrimas una emboscada. CATÓN. ¿Qué te haces? ¿No trabajas? No se ve tu firma por ninguna parte. ¿Quieres ver mi firma? Vete por casa de los usurercs. La mujer esmás coléricaque el hombre, poroue los ánimos débües son más propensos á la cólera que l o s fuertes. PLUTARCO CANTAR ILUSTRADO Elsecreto de su edad es el único que las mujeres saben guardar siempre. FoNTENELLE. La mujer que tiene el don de hablar poco, es un milagro de Dios. CORNEILIvE. R E N G L O N E S CORTOS IDA Y VUELTA- ¿Ande vas, Nicanora -De compras. -Pues yo de Ventas Un a c r e e dor se presenta en casa de su deudor. -Vengo- -le dice- -á ver si quiere usted pagarme aquel piquillo... ¡Sí. hombre si... ¿No he de querer? -t, o celebro de veras, porque hoy me hace más falta que nunca. -Lo malo es que quiero... ¡pero no puedo Q U I E R O Y NOPUljDO. Cruzaban un río en una mala lancha varias personas, en medio de un terrible temporal, y una de ellas pre guntó al barquero un poco asustada: ¿No se ha perdido nunca ningún pasajero en un día c mo éste? ¡Quia, no señor! -contestó el barquero convencido. -La semana pasada volcó una barca que llevaba doce, y al día siguiente los sacamos á todos del río, sin faltar uno siquiera. BUEN CONSUELO ¡Guardia! me ocurre una duda, y no la puedo aclarar: los besos, ¿qué le. parece? ¿Se recogen ó se daiii PENSAMIENTOS ACERCA DE LA MUJER EN PRO El hombre hace las grandes cosas; la mujer las inspira. SEGUR. CUENTO TÁRTARO Triunfó en unas reñidas elecciones un joven candidato primerizo. y á darle la obligada enhorabuena vinieron los notables del distrito. Masí como aquí en España, por costumbre ó por vicio los acontecimientos se celebran á banquetazo limpio, al padre de la patria S 2 le ocurrió lo mismo, y les dio una soberbia comilona, primera recompensa á sus servicios. Entre los electores invitados había un infeliz, mudo, aturdido, con cara de inocencia y tan mal trajeac el pobrecillo, que al ver aquella facha el anfitrión, le señaló su sitio en el último espacio de la mesa y detrás de unas flores escondido. Allí comió en silencio y tan aislado como un anacoreta en su retiro. Pasó el tiempo, y al cabo de unos meses volvieron á la corte de visita el alcalde, el cacique, en fin, los mismos