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MUSEO DEL PRADO ANDREA DEL SARTO s P NDRÉS Vanuclii, más conocido por Andrea del Sarto, como sus compatriotas le apellidaron por ser hijo de un sastre, nació en Forencia en 1488, y sus padres le colocaron de aprendiz en un taller de orfebrería. Mostraba el muchacho tan notables aptitudes para el dibujo, que un artista obscuro, Gio Barile, se lo llevó á su estudio para enseñarle los rudimentos de la pintura. Entró despué. s en el taller de Pedro de Cosciuo, tan excelente colorista como deplorable dibujante, y puede en verdad afirmarse ue la educación artística de Andrés Vanuchi, mejor que á las enseñanzas de sus primeros maestros, la adquirió por sí con el estudio de ios frescos de Guirlandajo y de Masaccio y de los cartones de Miguel Ángel, de Leonardo de Vinci y Fra Bartolomeo. A los veintitrés años había llegado á conseguir la reputación de artista habilísimo en Florencia, donde como tal figuraba eu primera línea. I,o s frescos que pintó para los templos de la Compagnia dello Scalzo y de la así como sus cuadros al óleo y muy particularmente sus madonnas, cuyo tipo dominante, coiiao dice ¡Madrazo, sin derivarse del ideal, es una sim 4 páticageneralización de una individualidad pred i l e c t a s extendieron tanto s u fama que el rey F r a n c i s c o I, de Francia, le llamó para que fuera á exornar lus palacios con sus bellas pinturas. Trasladóse Andrea del Sai- to a l a corte del Mecenas f r a n c é s por el año 1518, y desde entonces ejecutó numerosas obras, asi para suaugusto protector como para muchos personajes de su corte. Entre. estas obras figura en lugar preeminente el famoso cuadro de ¿a candad, que pintó para Foutainebleau, y que en la actualidad se encuentra en el Museo del Louvre de París. Habíase casado el artista con Eucrecia de Baccio del Fede, cuyo retrato, hecho cuando ella tendría unosveintic i n c o a ñ o s de eáad, se conserva en nuestro Museo del Prado, y es. taba tan enamorado de ella, que habiéndole llamado á Italia por tiur: carta, no vaciló en correr al lado de su caprichosa y exigente esposa, dejando la posición ventajosísima de que eu la corte frauccía. disfrutaba. Andrea del Sarto aseguró i Francisco I qu su nusc- ucia sería cor; a, y le prometió solenineU visíEN, EL Niiío jEsús Y S N juAM A A iiuntc qiic rcgresaiia á