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LOS DÍAS PASADOS... 1 a primavera se aproxima. Dentro de ocho ó diez días estaremos en ella. Ya nos lo habíamos figurado por los fríos, nevadas y otros excesos registrados líltimameníe. Nos pasamos el rigor del invierno- -Febrero- -casi en mangas de camisa; pero dobla la estación para dar pauo á su sucesora, bella, florida, poética, y... ¡á casa que nieva! En Madrid, digan lo que quieran los almanaques, no hay más que seis estaciones: invierno, verano, otoño, Atocha, Norte y Delicias. La primavera no parece por ninguna parte. ¡Se ha mudado! La bella Guerrero, Chanto, como la llamamos familiarmente... los que no tenemos el honor de tratarla, es una de las actualidades de Madrid. Bs hermosa, milagroso Cristo que concede una de las tres cosas que se le piden, está llenísima los viernes. Pidámosle, no lo que un amigo nuestro que juega á la lotería y le pide el primero, el segundo ó el tercer premio; pidámosle una de estas tres cosas: que se cierren los cementerios por escasez de clientela, ó que liquiden las farmacias por idéntica razón, ó que emigren los médicos por falta de trabajo. ¡Con cualquiera de ellas, tan contentos! En el Real ha triunfado Wagaer. Eíocaso délos dioses ha vuelto loca de entusiasmo á la gente. ¡Qué maravilla de obra! Sugestionar á un público tan indómito y hacer impresión en su paladar estragado por los excesos puccinescos, es verdaderamente milagroso. Otro milagro: montar bien obra de tan complicado mecanismo en un teatro donde todavía la electricidad no ha pasado de las baterías, moviéndose decoraciones y telones con cuerdas y á fuerza de brazo. Penas buscadas sigue gustando mucho en la Comedia. Todavía no han dado los alentadores de la juventud con la dbís. asilada por los hermanos Cueva para su segunda producción. Es una pata buscada, pero no encontrada por el escalpelo. Ha reanudado sus triunfos en Lara el cuarteto Vela. Vamos, que se ha puesto en candelero. Ya era hora, porque ¡cuidado que luce! Ha continuado estoicamente el Concurso hípico, que en algunos días amagó convertirse en Concurso de natación. En el seno de las familias ha producido desolación inmensa una noticia que ha circulado por ahí estos días. Ha venido á Madrid un modisto de los más famosos de la calle de la Paix, de París. Ha dicho que todavía no e s t án l l a m a d o s á desaparecer los grandes sombreros femeninos. Al contrario, tienden á aumentar. Si lanefasta nueva se confirma fatalmente, sólo los arquitectos y constructores de muebles estarán de albricias. Los primeros, porque ten drán que modificar las puertas de los edi ficios. Los según dos, porque tendrán que hacer arma r í o s mayores. Hoy no hay armarios de luna capaces de c o n t e n e r dentro un sombrero de señora. Pero hay sombreros capaces de contener dentro un arma rio de luna y de todo el sistema planetario. Días pasados se reunieron los accionistas del Banco de España para aprobar la Memoria anual, los dividendos, las gratificaciones... ¿Qué? ¿Que no le interesa á usted, lector querido, porque no es accionista... Lo siento, porque eso es confesar que carece de buenas acciones... ÁNGEL M. a CASTELL. pero esto ya lo sabíamos desde hace algunos años. Su trabajo de mímica es interesante, pero interesa poco. Los periódicos hemos ofrecido al respetable público retratos de la genial artista, de pie, sentada, leyendo, escribiendo, comiendo, renegando de los periodistas... Está ya dicho todo lo que piensa y todo lo que la gusta. Sin embargo, algo se ha reservado Chanto, como suelen reservárselo muchas emineneias del teatro, de la danza ó del canto. En esa confesión general á que las somete reporíemo son sinceras, no. De serlo, contestarían, de seguro, á la pregunta: ¿Qué es lo que más le gusta á usted en el mundo? -jVerme libre de periodistas! No hablemos de cosas desagradables. Registremos sólo el dato de que en Febrero ha tenido Madrid 73 Ó bajas más que en Febrero del año pasado. ¡Y luego diremos que vivimos en tiempos de paz y que se acabaron las guerras! No; morimos en tiempos de paz, y sin guerras perdemos una de batallas que da miedo. Sin embargo, oficialmente no ocurre nada para alarmar. Casi reventamos de salud. ¡Bueno! pero reventamos. Y nos entierran, que es lo peor. Los ejercicios piadosos siguen siendo la ocupación de mucha gente, fiel cumplidora de los preceptos cuaresmales. En la capilla de Jesús, donde se venera el