Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
h f m... J 3 XVOE: E: S FSIIvIK E, IZAe A NTES de que las nieves hayan desaparecido totalmente, y cuando aún el invierno nos reserva sus últimas amenazas, en una tregua de buen tiempo como preludio de la primavera, suelen aparecer las primeras flores. Yo amo estas flores primerizas, porque significan la esperanza. Acaso se malogran, tal vez fracasan, probablemente no pueden resistir el último soplo helado del invierno; pero no importa. Adorables flores pequeñas, avanzadas de la feliz y calurosa estación, ellas son la virginidad y la adolescencia del año. Son deseables Y adorables como toda virginidad; como la niña que aún no h a llegado á mujer, como la promesa que no se ha convertido en hecho todavía, como la esperanza que no se ha realizado... como todas las virginidades, en fin. Son flores humildes é impacientes. La larga espera del invierno las ha fatigado, y cansadas de esperar á la primavera, una mañana de sol abren su capullo y despiertan á la luz. ¿Ivlegó ya la primavera... Corre un aire tibio, brilla una hermosa luz: ¡sí, la primavera ha llegado ya! Y las florecillas impacientes se abren á la esperanza, y creen que el sol de Febrero es lo mismo que el sol de Mayo. Luego vendrá el retardado soplo del cierzo y las engañadas florecillas se moriráu. Son las más inocentes y las más pequeñas flores, las más ilusas, los adolescentes del campo. Las violetas se cansan de esperará la primavera, y entreabren sus ojos azules. ¿Ha llegado ya... parecen preguntarlas violetas. Las margaritas son menos cobardes que las violetas; salen corriendo por los prados y cubren tod? la hierba con su blancura. Representan en la vegetación lo que los gorriones en el aire, son gorriones nume rosos y alocados, jugueteando entre las hierbecillas á la caricia del viento matinal. Pero allá dentro de las huertas aparece otra floración maravillosa, son los árboles frutales que se asoman á consultar el cielo. ¿Ha llegado ya la primavera... Y porque brilla una hermosa luz y corre una tibia brisa, los almendros se esponjan en los collados, ¡blancos como vellones de nieve! Y los albaricoqueros se llenan de flores moradas. Y los cerezos parecen enjambres de menudas mariposas... También las mariposas se han cansado del invierno. Unos cuantos rayos de sol han venido á despertarlas cariñosamente. ¡Venid, que la primavera está ahí. Las mariposas no han podido aguardar más tiempo, y sacudiendo su larga modorra, sacuden las alas y huyen por los senderos del aire. Son como flores aéreas, como rosas volátiles... Infantil y atento lector que me escucha, si los tiempos de la fábula tomasen ahora realidad, ¿qué te gustaría ser? En aquellos tiempos de la fábula, los animales se convertían en hombres, y los hombres pasaban fácilmente á ser animales. ¿Qué te gustaría ser, lectorcillo? ¿Un león para devorar, ó un caballo para correr, un ruiseñor para cantar? ¿Acaso no te gustaría ser una mariposa, mejor que león, caballo y ruiseñor? ¿Una mariposa, bella como una rosa flotante y vagabunda como la misma brisa, siempre volando entre flores y entre rayos de sol... JOSÉ M. SALA. VERR 1 A DIBUJO DE T) Er IDOR