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v íf X L 2 r- ¡Tengo que penir prestado el rae que siempre pedí... ¡Ya llegaron las zuladas en las que, según se cuenta, se hacen mil calaveradns por Ires péselas cineiicn a! ¡Ya está aquí la época loca, en la que siempre he sufrido liorrible sabor de boca por el vino consumido! ¡Y a llegó la temporada de ver apiies os galanes durmiendo, de madrugada, sobre los sucios divanes! ¡Llegaron las placenteras hora- s, y las bromas finas de apabullar las cliisteras con liadas ser jenlinasl ¡Ya llegó el moiüerito loco! ¡Ya gritan, con voz opaca, ¡os caballeros: claroco; y las damas: naluraea! ¡Ya, al son de las habaneras cruzando van los salones Colombinas con ojeras j Pierrois con cosiurones! ¡Ya en el antepalco obscuro las damas de tapadillo juran unas, ínwoi- pmro, y otjas, amor ci ¡rarríllo! ¡Ya piden los parroquianos al ainbi ú, dando gritos, cual manjares venecianos, jamón y pojaros fritos! ¡Ya luchan las gentes finas (resoplando como fuelles) no con dagas florentinas, s i n o íQ -i faea de muelles... ¡Ya del baile enmascarado degó á mi el triste sonido... ¡Tengo que pedir prestado el frac que siempre he pedido! Y también, lectora amada ¡por qué no lo he de decii! tengo que pedir prestada la alegría para ir, i k í luis DE TAPIA Ui: UJC DE MEDINA VKrt,