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asomarnos á Europa. Pero como si las costuras nos hiciesen llagas por no estar acostumbrados á bragas, desaparecieron los automóviles. Iban á ser modificados porque se obiservó en ellos algunas dificiencias. ¡Ya ha llovido desde entonces! Pero, en fin, las cosas hay que hacerlas así despacio y mal, ó no hacerlas. Ahora hemos visto otros automóviles destinados á recoger las basuras. Lo que no se les ha visto han sido las deficiencias. Si acaso, se les verá cuando hayan empezado á prestar servicio. Este adelanto es otro pinito hacia Europa, ¿verdad? Bueno; pues la gente madrileña, que recuerda la oferta que le hizo su Ayuntamiento hace más de un año de que se la iba á mejorar el servicio de coches de punto. y á establecer uno de automóviles, pero que, naturalmente- -aquí lo natural en cosas municipales es la informalidad y el incumplimiento de toda promesa, -no la ha visto realizada, celebra doblemente la instauración de esos nuevos automóviles, porque la relaciona con el actual servicio público de coches, y dice para su capote: -Si los vehículos que van á entrar en funciones son para recoger y transportar basuras, la primera que recogerá y transportará será, ¡claro! esos simones y esas mañuelas que afean, deshonran y envenenan Madrid. Sigue trayéndonos á maltraer eso de ios contadores de agua para el uso doméstico. ¿Sube de precio el agua? ¿Suben los alquileres? ¿Hay que pagar el contador? Alrededor de estas preguntas giran todas las conversaciones. El único que no podía intervenir en ellas sería el borracho del cuento, aquel que decía que todo había de parar en que se subiría el vino. En este caso lo que puede subir es el agua; mejor dicho, su precio. Con un canto en los pechos se darían muchos vecinos con tal de que el agua subiese á sus pisos. Pero nada, ni sin contador ni con él sube. Con con un público que tiene á gala decir que él no se casa con nadie. Otra artista, ésta sí que artista de verdad y querida por el público madrileño, ha desaparecido: la Boninsegna, soprano dramática del Real, una de las cantantes de voz más divina que han desfilado por el teatro de la plaza de Oriente. Se sintió enferma de la garganta. La reconocieron las eminencias médicas y la recetaron reposo temporal absoluto, porque observaron no sé qué en una de sus cuerdas vocales. Y he aqiú un caso extraño que parece suicidio, pero que no lo es: ¡Una artista pendiente de una cuerda! Meses pasados vimos desfilar por las calles de Madrid unos furgones automóviles para la conduc- ción de carnes desde el Matadero á ¡as expendedurías. Nos pusimos tan contentos. Aquello era empezará aguador, y gracias. Hay quienes proyectan abrir pozos artesianos en las cocinas de sus respectivas viviendas. Todo menos que se nos ponga contador, ¡y malo es que al Sr. Sánchez de Toca se le ponga en las narices ponérnosle! Todo menos la subida de los alquileres, porque se nos pondría en el triste caso de sentirnos subversivos y pensar como un furibundo revolucionario, que exclamaba con frecuencia: -Si hubiese quien me secundase, 5- 0, ¡yo mismo! prendería fuego á todas las casas de Madrid, empezando por la mía. Es verdad que el hombre dormía todas las noches, en un banco del paseo de Rosales... AKGEL M. a CASTELL. DJEUJOS DE MEDINA VERA