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so ¡perdón por la frase, algo sacrilega! que este año parece entregado á jugar al pim, pam, pum con los tenores italianos. Se abren los salones. La gentejoven se alegra. Las modistas ¡no se diga... Las partidas de brtdge anmentan; hay enamorados celosos que dicen qué las partidas serranas también. El campo del golf y los courts de lawn- tennis ven multiplicarse sus adeptos, más por lo que tienen de inglés, que por lo que ofrecen de grato. ¡Menos mal que á la moda la da por ser higiénica! Esos mismos sombreros, que hacen de muchas bellas algo como figura de pesadilla, ¿creen ustedes que no son higiénicos? La gimnasia es higiénica, y soportarlos es practicar la gimnasia de la cabeza... No hemos marchado mal de novedades teatrales estos días, ¿verdad? En el Real h a seguido enloqueciéndonos Titta Ruffc. Su última creación ha sido la de un padre infeliz, aldeano él, que, cuando abandonado por su hija y pidiendo limosna, da la casualidad de encontrarse con la prófuga, nos hace llorar con sus trágicos sollozos, con su arte soberano, tan soberano, tan inmenso, que realiza el milagro portentoso de hacer interesante libro tan disparatado como el de Linda de Chamounix. Al milagro contribuye con la magia de su voz y de su manera de expresar Rosina Storchio, la gentil artista que el año pasado tuvo el don de metérsenos en el alma con Madama Butterjly, y que para el sexo bello tuvo además el mérito de imponer la moda del kimono japonés, tan suntuoso, tan exótico, tan teatral... El sexto tenor de la temporada, un Sr. Cristalli, que tuvo la feliz ocurrencia de aparecer caballero en su cisne, ha sido hasta ahora el más afortunado. Su voz es dulce, apasionada; para el elemento femey niño, cuyo voto influye poderosayi t, mente en estos asuntos- -aunque á Y veces el tirano paraíso se declare autónomo, -el nuevo cantante se ha traído una buena figura y unos primorosos trajes de Lohengrin. Además, lo simpático de este papel... su misterio... su poesía. Todo, todo ha contribuido á i que con elementos tonificantes como la y Pareto, la Boninsegna, la Parsi, Titta r Ruffo, Leliva, Cristalli, ¡y pronto Ansel mi! se fortalezca el teatro de la plaza de Oriente y se ponga á cubierto de fenómenos sísmicos por el estilo de los que se han dado por Calabria. Otra novedad de estos días... Mayol. ¡Pero qué gracia tienen estos cupletistas franceses... cuando la tienen! Mayol es de ellos, y eso que no ha podido lucirla toda, porque aparte de que el francés netamente parisino no está al alcance de cualquier traducción al oído, hay una Aduana, que no es la de Irún ni la de Port- Bou, que decomisa la sal- -llamemos así por esta vez á la intención, al atrevimiento y á la malicia- -de las canciones y de las comedias francesas. Pero Mayol ha gustado mucho. A los que le han oído en París sobre todo, les h a recordado los buenos días pasados en la gran metrópoli, donde todo puede oírse, todo puede verse, todo celebrarse... sin perjuicio de venir luego diciendo, pestes de París, de ¡aquel París... ¿La función benéfica del jueves en el Real? Magnífica. Para ser de las de gran gala sólo faltó el nombre y los uniformes; pero más que toda la pedrería de las condecoraciones y que todo el oro de los entorchados brilló el sentimiento de caridad, que líevó á la sala del gran teatro una concurrencia selecta y distinguida, la de las grandes solemnidades. Y como solemnidad no puede haberla mayor que aquella que congrega dos ó tres mil almas con sus mejores trapos para recrearse oyendo á los mejores artistas cantar as mejores composiciones musicales... pero después de haber soltado un buen puñado de pesetas para socorrer á los. que no tienen trapos que ponerse nr oídos para escuchar más que sus propios alaridos de dolor. 4 Estará el lector enterado de que existe en Madrid una Sociedad vegetariana que cuenta con muchos adeptos y que va extendiendo su influencia por todos los ámbitos de la península. A ello contribuyen indudablemente los respetables gremios de ganaderos y carniceros suministrando al público consumidor, en combinación maquiavélica con los dentistas, carnes para las cuales no hay dientes humanos posibles Luego, que con eso de las mixtificaciones y falsificaciones no sabe uno lo que se lleva á la boca. La nievelina convierte una chuleta putrefacta en una rosa de Alejandría. En Chicago se hacen embutidos con toda clase de carnes muertas. Dicese que en Alemania se hace una imitación de merluza que no la falta más que colear. En Holanda se falsifican los huevos. Aquí, que se sepa, no hemos llegado á tanto. A lo sumo, hemos forzado un poco las leyes de la Naturaleza haciendo un solo canard con muchos centenares de huevos. Ello fué que en una ocasión un ingenioso periodista inventó y publicó la noticia de que era tal el calor que se sentía en Nueva York, que, al abrirse una caja de huevos, se vio que éstos habían empollado. Rodó la estupenda nueva por varios periódicos, y, finalmente, la recogió su propio autor y la comentó, escribiendo: Pues eso es nada para lo que sucedió en Málaga con otra caja de huevos también en un día de mucho calor. Al ir á abrirla se encontró el destinatario con una tortilla á las finas hierbas. ÁNGEL M. a CASTELL. C 3