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MUSEO DEL PRADO DIFGO VELAZQUEZ DE SILVA ON este nómbrese le designa en muchos documentos de su época, aunque en los de su n n o firmaba Diego de Silva Velázquez. como correspondía á los apellidos de sus padres, pues el gran pintor, que nació en Sevilla en Junio del 1599, era hijo de Juan Rodríguez de Silva y Jeróníma Velázquez. La extraordinaria afición del niño á la pintura hizo á sus padres desistir del propósito de dedicarle á las letras y á la filosofía y ponerle á estudiar dibujo con Francisco Herrera, el Viejo; pero era tan desabrido y violento el carácter del maestro, que Velázquez, no pudiéndolo soportar, se fué á la escuela de Í? rancisco Pacheco, centro entonces de la intelectualidad sevillana. Cinco años fué su discípulo, al cabo de los cuales, y cuando Velázquez contaba diez y nueve de edad, el maestro lo tomó por yerno, y el 23 de Abril de 1618 se casó con doña Juana Pacheco. En las obras del primer estilo de Velázquez opina niuy juiciosamente D. Pedro de Madrazo que se advierte que, si Herrera el Viejo y Tristán formaron su paleta. Pacheco y los doctos sevillanos de su círculo artístico y literario formaron su gusto. A la depuración de éste, así como al mayor de. sarrollo de sus excelentes aptitudes artísticas, contribuyó poderosamente su viaje á la corte, efectuado en 1622. La contemplación y estudio de las obras de grandes maestros, de las colecciones reales de Madrid, El Pardo y El Escorial fuéronle de grandísimo provecho, y con este caudal en el espíritu regresó á Sevilla un año después, aunque contrariado por el momento por no haber trabajado en Madrid. Únicamente hizo, por encargo de su suegro, el retrato del famoso poeta D. Luis de Góngora, y por mucho empeño que su protector, el canónigo Fonseca, puso en que retratara al Rey D. Felipe IV, no hubo modo de lograrlo. No cesó su valedor en sus gestiones, y al año siguiente recibía Velázquez en Sevilla una carta del conde duque de Olivares mandándole ponerse luego en camino para la corte, remitiéndole al efecto cierta cantidad. El desquite de su primer viaje no pudo ser más rápido ni más completo. Hizo un retrato ecuestre del Rey y fué expuesto al público en la calle Mayor, frente á las gradas de San Felipe, y fué ta! el efecto que en los cortesanos proRETRATO DE VELAZQUEZ dnjo, que trataron de que nadie que no fuera Velázquez pudiera retratar al Rey, y éste, en Octubre de aquel año (1623) le admitió en su real servicio. Hallábase á la sazón en Madrid el entonces príncipe de Gales y después infortunado Rey de Inglaterra, Carlos I, que había venido á pedir la mano de la infanta doña Maria, hermana del Rey, y Velázquez comenzó á pintar su retrato y obtuvo grandes elogios y distinciones del príncipe; pero el retrato, que prometía ser admiral) le, quedó sin terminar por la repentina retirada del augus o pretendiente. Hubo por el año 1627 un certamen para pintar un cuadro de la expulsión de los moriscos, en el cual toinó parte Velázquez en competencia conlos pintores acreditados Caxes, Nardi y Carducho, y fué preiTiiado, obteniendo la plaza de ujier de Cámara que el Rey había ofrecido al vencedor. Al año siguiente y con la misión de concertar las paces con Inglaterra, vino á Madrid de embajador extraordinario de S. M. británica el ilustre pintor flamenco Pedro Pablo Rubens, á quien Veliz- rt RETRATO ECUESTRE DE LA REINA ISABEL DE BORBON 1