Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
f mESARLVUELTA dornices, puso una al invitado y se adjudicó las otras dos, diciéndole: -A usted le extrañará que siendo usted el convidado le ponga una codorniz y yo me sirva dos; pero tengo para ello una razón poderosísima... ¿Cuál es? -Que me gustan muclio. PÉRDIDA SENSIBLE Al Salir de una casa de juego encuentra Martín (S- ala á un amigo que le dice: ¿Qué te pasa, Martín, que estás tan triste? -Que h e perdido á mi padre. ¿A qué carta? I o s GANSOS El mariscal Lobau mandaba unas maniobras de la Guardia nacional en el patio de las Tullerías. Dio la voz de mando: -En columna cerrada. Flanco derecha. ¡Paso de carga. I os nacionales giraron á la izquierda y empezaron á correr, y el mariscal gritó entonces: ¡Cerrad las veijas, que mis gansos van á arrojarse al río! ü n joven aficionado á las letras escribió una tragedia, imitando obras que había leído y tomando de aquí y de allí versos enteros. Pirón le escuchaba leer pacientemente, pero á cada instante se echaba mano al sombrero y hacia una reverencia. Hubo de notar el autor de la obra estos frecuentes saludos de Pirón durante la lectura, -y se decidió á preguntarle la razón. El autor de la metro- manía le contestó: -Es un deber de cortesía, amigo mío; tengo la costumbre de saludar siempre que pasa alguna persona conocida, ¡y hay tantas en esa tragedia! -Es preciso- -dijo el comprador- -atenernos á lo pactado; os dije que os quedaría á deber lo demás y si os lo pagase, ya no os lo quedaría á deber. pARLOS xii Y SU Carlos XII, el va SECRETARIO ente rey de Sue- cia, d i c t a b a una carta, en su tienda de campaña, a u n o de sus secretarios. Una bomba cae en la tienda y estalla junto al secretario, que se detiene. ¿Qué hay? -le pregunta el joven rey. -Pero señor... ¡la bomba! ¿Y qué tiene que ver la bomba con la carta que os estoy dictando? Continuad. P OR CORTESÍA RENGLONES CORTOS EL COLMO DE LA RAPIDEZ- -No vamos á acabar nunca, maestro. ¿Por qué? -Porque mientras me afeita usted ese lado, está creciendo el qu, me afeitó usted antes. ANÉCDOTAS 1 A SARTÉN POR ü n o d e susminis EL MANGO tros decía áEnrique IV, en ocasión de un conflicto de su Hacienda, que el mejor medio que podía emplearse era aumentar los impuestos. -No me habléis de impuestos- -respondió el Rey, -que harto castigado está de impuestos mi pobre pueblo. -Señor, pensad cuál es mi apuro en este trance. Pensad que el que más padece en estos casos es el que tiene la sartén por el mango. ¿Quién dice eso? -El proverbio, señor... -Pues el proverbio miente. Bl que más padece es aquel á quien fríen en la sartén. DEL ROMANCERO DEL CID Pablando estaba en el claustro de San Pedro de Cárdena el buen rey Alfonso al (i i después de misa, una fiesta. Trataban de las conquistas de las mal perdidas tierras por pecados de Rodrigo, que amor disculpa y condena. Propuso el buen Rey al Cid el ir á ganar á Cuenca, ECRETO DE Decía Enrique IV á y Rodrigo, mesurado, CONFESIÓN confesor, el padre le dice desta manera: -Nuevo sois, el rey Alfonso, Cotón: -Padre, ¿revelaríais la confesión de nuevo Rey sois en la tierra; un hombre que os hubiera dicho que antes que á guerra vayades sosegad las vuesas tierras. estaba resuelto á asesinarme? -No, señor- -se apresuró á respon Muchos daños han venido der el sacerdote, -pero correría á in- por los reyes que se ausentan, que apenas han calentado terponerme entre V. M. y él. la corona en la cabeza; 1 f N SECRETO IM- Estaba un reo en y vos no estáis muy seguro PORTANTE el l g del -de la calunia propuesta plicio y á punto en la muerte de don Sancho de ser ahorcado, cuando pasó por el sobre Zamora la vieja; lugar de la ejecución el duque d é l a que aun hay sangre de Bellido Teuillade, con quien el reo había ser- Maguer que en fidalgas venas, y el que fizo aquel venablo, vido. -Dejadme comunicar al duque un si le pagan, fará treinta. secreto importantísimo antes de morir. Bermudo, en lugar del Rey, Llamaron al duque y le presentaron dice al Cid: -Si vos aquejan al reo, que se acercó al oído de su an- el cansancio de las lideí ó el deseo de Jimena, tiguo jefe, y le dijo en secreto: -Señor duque, yo os ruego digáis idvos á Vivar, Rodrigo, á S. M. que en este mismo momento y dejadle al Rey la empresa, uno de sus subditos se halla en un que homes tiene tan fidalgos gravísimo peligro, y está perdido si que no volverán sin ella. ¿Quién vos mete- -dijo el Cid- -no se le socorre. El duque rió mucho de la ocurren- en el consejo de guerra, cia, suspendió la ejecución y obtuvo fraile honrado, á vos agora, la vuesa cogulla puesta? del Rey el indulto. Subid vos á la tribuna L TENOR LITERAL Un florentino y rogad á Dios que vénza DE LOS CONTRATOS necesitaba un que no venciera Josué- caballo, y en- si Moisés non lo ficiera. contró un chalán, al que se lo compró Llevad vos la capa al coro, yo el pendón á las fronteras, por 25 ducados. -Os daré quince al contado- -dijo y el Rey sosiegue su casa antes que busque el florentino- -y os quedaré á deber lo que non me farán la ajena; cobarde demás. el mi amor ni la mi queja, El chalán consintió. Algunos días que más traigo siempre al lado después fué á reclamar sus diez du- á Tizona que á Jimena. cados. S E