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LOS DÍAS PASADOS... A Madrid se le calumnia. Sí, señores; se le calum nía despiadadamente. Hay quien dice de él que 2 n Agosto es un tostadero humano, y en Enero una cámara frigorífica. A ver si hay quien sostenga qué en los días que llevamos de año nuevo ha experimentado los arañazos del frío. A este paso el invierno es un soplo, y no del pelado Guadarrama, sino de la florida Sierra Morena. Indiscutiblemente: MaEn un tranvía de la calle de Toledo iba la otra noche una mujer con un niño de pocos meses en los brazos. De pronto la criatura rompe á llorar desesperadamente. Ea madre baila y zarandea al llorón. Todo inútil. -Señora- -dice una viajera, -aé usted el pecho á ese Titta Ruffo para que no nos muela los oídos... Las damas especialmente están entusiasmadas con el insigne cantante veneciano. Fuera de sus sombreros, no comprenden nada más grande que Titta Ruffo. Vinieron los Reyes Magos en sus camellos... en sus camellos, ¡sí! Nada importa que el medio de locomoción empleado haya sido el automóvil ó el aeroplano, porque se sabe que j a en Oriente los motores que se emplean para correr por los caminos ó por los aires son de 40, de 60, de 100 camellos de fuerza. ¿Qué razón hay para que sean siempre caballos? En la casa de BL. ÍVNCO Y NEGRO, ya lo saben ustedes, sobre todo sí han sido donantes en la suscripción, descargaron unas cajas enormes; menos enormes, eso sí, que el regocijo de los pobres niños que participaron del reparto, ¡Qué fiesta, Dios del cielo, la que presenciamos... El zar de Rusia, con su globo de oro macizo en una mano, el cetro en otra y la corona de pedrería sobre sus sienes augustas, y libre de terrorismos niLdlistas; el Kaiser viendo realizado su sueño de germanizar á Europa entera, no ofrecerían la impresión de dicha inmensa que daban los semblantes de más de 2.000 criaturas en pintoresco desfile, llevando cada una, en drid estación invernal. Dispóngase nuestro excelente y Kxcelentísimo alcalde á hacer lo que hace su colega kínaire de Pau, la bella población francesa recomendada por los médicos á los enfermos del pecho: que no tolera que en los teatros de la ciudad se represente La Dama de las Camelias ó se cante La Traviaia, porque ni de mentirijillas puede morirse un tísico en Pau. Y á propósito de teatros. ¿Cómo aplauden ustedes más á Titta Ruffo, como Hamlet ó como Fígaro? Porque aplaudirle, claro es que le aplauden á rabiar en cuantos papeles canta. Esto no se discute. Ahora que las opiniones están divididas entre si es el príncipe de Dinamarca ó el travieso barbero sevillano el que más convence, el que más entusiasma, el que mejor merece esas frenéticas ovaciones del respeta ble público. r, ¡Cómo dice A ¡Farmorireunreesporareilsiiofratello, en Hamlet! -exclaman unos. ¡Pues mira que el Gia era scrito! va che bestia il maestro faccio a lei de El barbero de Sevilla! -OTJonen los otros. y estas discusiones lo llenan todo, invaden el seno de las familias y perturban las tertulias de los cafés. Su influjo se manifiesta hasta en las conversaciones más naturales y corrientes. ¿Qué tal Fulánez? -üregunta un socio á otro en el Nuevo Club. -Es un buen muchacho; pero desde que le han hecho diputado á Cortes, se va poniendo insoporta- estrechísimo abrazo de suprema felicidad, una muble. Todas las tardes tiene que pedir la palabra para ñeca ó un balón y un paquete de golosinas. Más qne desfile era una marcha triunfal ante la colocar una pregunta, una proposición, la cavatina, en fin; porque está resultando el Titta Ruffo del Par- que había que descubrirse como ante una procesión religiosa, porque el angelical contento de los niños lamento...