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lA comer bien, á desempefiarlo todo y á salir á baños Esta costiuiibre es una mentira más, j- ao es la durante los meses de calor... última mentira de las que tenemos que contar á, De este modo todos haríamos vida nueva; pero ustedes. ¿cómo vamos á modificar nuestros hábitos y nuestras Existe también LA MENTIRA D E LOS ALMANAQUES lista mentira consiste en colocarle al comprador almanaques de los años anteriores, valiéndose para tal fraude de pequeñas modificaciones en el cartón y en los bloques délos calendarios llamados de pared. Hay operarios sumamente hábiles en esta opera ción, y á lo mejor se lleva usted á casa un almanaque del año de las Cortes Constituyentes, y no hace usted otra cosa que volverse loco con las fechas. Y es que todo esto del año- nuevo es una mentira de almanaque. Tan sólo porque él lo dice nos enteramos de que nos hallamos en año distinto del anterior. En nada se conoce este cambio. Yo continúo durante dos ó tres meses escribiendo en las fechas de todas mis cartas particulares la cifra del año que ha pasado. Tengo que hacer un esfuerzo para enterarme de que ya no estamos en aquél. Eo mismo me sucederá en el actual. Seguiré cre- costumbres sin otra causa que el mandato del clásico refrán... Nada, nada; los modismos de año- nuevo son todos ellos unos embusteros. Y no sólo los modismos, sino los que los emplean. Porque ¡hay que ver las mentiritas que los hombres ponemos en práctica durante esta fecha! Como que podemos decir que hay un género de mentiras de año- nuevo que se compone de las que pudiéramos llamar LAS MENTIRAS DBI, AFECTO Estas sí que son graves. En año- nuevo tenemos la costumbre de saludar por medio de tarjetas á muchas gentes, á las que no podemos ver ni en pintura. Eo de desear unayéZ g entrada y salida de año no pasa de ser una fórmula. Esta operación se hace ante una lista en la que tenemos anotadas todas nuestras relaciones, y se hace, además, con una gran economía. Eas tarjetas enviadas son, por regla general, del padre de familia, y á continuación del nombre impreso se escribe á pluma un esposa e hijos que ahorra un sin fin de cartulinas. Luego, para enviarlas, se echan al buzón con los sobres abiertos, para que el franqueo salga por una friolera. Todo esto es desinterés y puro afecto. También es gracioso el obsequio que hacemos á los que personalmente nos visitan en estos días de entrada de año. -Van ustedes á tomar algo- -dice la dueña de la casa. Y, efectivamente, aparecen sobre una bandeja unos cuantos trozos de turrón y unas copitas de vino dulce. Pero tonto será el que no vea en aquellos trozos los residuos de las pasadas Pascuas, y, en tal acto, un modo de aprovechar y rernatar las existencias de anteriores días. yendo que estamos en igo 8 hasta que la costumbre me haga entender que hay que terminar el número representativo del año con la cifra 9. Positivamente no existen los años nuevos. Todo es mentira en este picaro mundo. LUIS DE TAPIA. DIBUJOS DE SAN CHA-