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g T f WS RV ET EA L U L A oficial sin inmutarse, -siempre he oído áecit Césaf, Alejandro, y no el señor Alejandro ni el señor César. CANTARES ALUSTRADOS M AXIMILIANO Y EL MENDIGO Un pobre, hallando en la calle al Emperador Ma- ximiliano I, le dijo: -Déme una limosna, hermano. El Emperador mandó que le socorriesen; pero el pordiosero encontró pequeño el don y dijo refunfuñando: ¡Vaya una limosna dé un Emperador! Maximiliano, le dijo entonces: -Anda, hombre, anda con Dios, que si cada uno de tus hermanos te da otro tanto, serás más rico que yo. UN CURDA DIGNO- -Mucho ojo, ¿eh? que si me da us ed otro achuchón llamo á la pareja. 1 A TRISTEZA DE El célebre médi ARLEQUÍN co Silva, que mu; rió en París en 1742, fué llamado para visitar á un enfermo de hipocondría. -Os aconsejo- -dijo el médico- -que vayáis á ver y á oir á Arlequín; es el mejor medio de curaros esa tristeza. Id y os reiréis muchísimo... -jAy, dootorl- -exclamó el enfermo. ¡Imposible! ¿Por qué? ¡Porque Arleqiaín soy yo! E s t a b a en la plaza de Aten as el famoso Arístides, apellidado Ajusto por su rectitud, cuando se había puesto á votación su destierro, y se le acercó un ciudadano que no sabía escribir suplicándole pusiese én su concha de votación el nombre de Arístides para votar su ostracismo. -Bien está- -dijo Arístides cumpliendo fielmente el encargo; ¿pero qué daño te ha hecho ese hombre? ¿Daño él? Ninguno. Ni siquiera le conozco; pero ya estoy harto de oirle llamar siempre y en todas partes í Justo, y me carga. fL PELIGRO DE LA POPULARIDAD ANÉCDOTAS -ENENO LENTO Al académicofran césFontenelletracaba de convencerle un doctor de que f café era rauy perjudicial para el organismo, y, esforzando sus argunentos, llego á afirmar que era un reneno lento. -Estamos conformes- -le contestó ontenelle; -tan lento, que hace chenta eifios que lo tomo y vivo ddavía. g L PODER REAL Hablábase un día del poder que los eyes tenían sobre sus vasallos delane de Ivuis XIV, y el conde de Guihe se atrevió á indicar que este poler tenía ciertos límites. El Rey dijo ¡ítonces muy exaltado: ¡Si yo os mandara que os arrojareis al mar, deberíais sin vacilar tiraos al agua de cabeza! El conde entonces, en vez de repliar, se volvió rápidamente y tomó el amino de la puerta. ¿Dónde vais? -le preguntó el Rey orprendido. -A aprender á nadar, señor- -conestó el conde grávementet Un oficial del ejército que mandaba 1 mariscal francés Villafs, fué inviado á comer en casa del general, y lándose tono se despedía de sus canaradas en alta voz- diciendo: -Adiós, señores, hoy como en casa le Villars. Hallábase próximo el general, y al oírle le dijo bondadosamente: -Caballero oficial ya que no por mi mérito, por mi categoría debéis Sí áx el señor Villars. -Pardiez, mi general- -exclamó el TRATAMIENTOS Tienes la mano suave como la seda... Y así por donde pasa, ¡qué limpio queda! ILAODELOS DE Un joven s- aceidote O R A T O R I A preguntaba á Boileau lo que tenía que hacer para aprender á predicar bien. El célebre satírico le aconsejó que fuese á oir al gran orador sagrado Bourd- alone y al ábate Cotin, tan implacablemente ridiculizado en s u s ver- sos. Sorprendido el joven de ver poner en parangón á Cotin y á Bourdalone, le preguntó á Boileau: ¿Pero qué puedo aprender del abate Cotin? -Es preciso que oigáis á los dos. El P. Bourdalone os enseñará lo que debéis hacer, y el abate Cotin lo que debéis evitar. Dicen que no me quieres porque no tedgo la nariz afilada y el pelo negro. CONOCIMIENTOS ÚTILES El tinte de los bronces de las medallas se obtiene frotando el metal con una brocha cubierta de una mezcla de ocre amarillo y plomba, gina. El verde antiguo se consigue introduciendo el metal y lavándole en un líquido, compuesto de 10 gramos de sai marina, igual cantidad de crémor tártaro 3 acetato de cobre, disuelto todo ello en apo gramos de vinagre mezclados con 30 gramos de carbonato de potasa. 1 MITACION DEL BRONCE