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elmlí f fdi. -r i ¿zr u a n d o se ve lacono cida y simpáticañgura de Mariano Benlliure en la ópera, en el concierto, en el estreno del drama ó comedia que atrae á los intelectuales, enel banquete en honor de alguien, en las fiestas de sociedad, en todas partes d o n d e la gente bulle y se divierte, se le ocurre á uno preguntar, como el confesor del cuento del sombrerero enamoradizo... ¿Perocuándo diablos haces los sombreros? ¿Cómo se puede alternar con la flor y nata de los desocupados y producir al mismotíempo tan copiosa cantidad de trabajos artísticos? ¿Cuándo y cómo hace este diantre de Mariano sus esculturas? Se acaba de adffiira un monumento suyo de largo y dificilísimo trabajo, y cuando creemos que descansa de aquel e s f u e r z o nos sorprende con otra escultura primorosa, y cuando t r a t a m o s de ajustar las cuentas inverosímiles del tiempo ¿ue ha empleado para ambas cosas, todavía nos maravilla más el descubrimiento deque en l o s mismos días que tan brev es nos parecen para estas obras ha hecho unos bustos, y unosretratos, y u n o s dibujos... I, a cosa, sin embargo, es perfectamente explicable para cuantos conocen su modo de trabajar y su facilíd a d verdaderamente asombrosa. Tiene muchas horas el día, y aun asistiendo á muchos lugares de e. sparcimiento, queda tiempo suficiente para q u e el trabajo cunda cuando la laboi se emprende con la fe y la seguridad que la e m p r e n d e Benlliure, cuando en ella se pone