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fo conocéis á Juanito... Pues Juanito es un niño muy bueno, muy amante de sus papas y muy... escrofuloso. Tuanito va al colegio (quizá le conviniese más ir á los alumnos una nmeslra escrita, en la que se leía uua sentida felicitación dedicada por los niños álos autores de sus días. Juanito, emocionado, empezó la escritura, y lo primero que hizo fué ensuciarla orla con un enorme borróti. Acudió el maestro, sorbió la tinta por vm cucurucho de papel, dio un lametón a l a huella violácea y la avería quedó en parte reparada. Después... después se equivocó Juanito en una palabra y se comió otra. De nuevo el raspador del dómine acudió en auxilio del desperfecto, y la orla quedó med ianamejiíe presentable. Juanito salió ccn ella del colegio en dirección á sa casa. Las vacaciones habían comenzado. Juanito, ya en su casa, mostró el documento á sus padres, que quedaron encantados del primor cali gráfico. -Enséñasela al abuelito- -dijo la madre, conocedora de lo que es la bondad y el bolsillo de los abuelos. Y, en efecto, Juanito enseñó la orla al viejo, y obtuvo un magnifico se 7 Jillano como premio á su aplicación. Juanito sigue hoy en su casa gozando de los placeres de las vacaciones; placeres que consisten en jugar con sus hermanos, salir de paseo, acostarse tarde y oír dar las nueve de la mañana sin el temor de otros días en los que tal hora indica la entrada al colegio. Juanito aún no sabe lo que hará en pascuas. Pero seguramente será algo parecido á esto. Hacia el día 22 de este mes la mamá saldrá en busca de un pavo ó do un par de capones para el maestro del niño. un gimnasio) y hace unos dias le lian dado hs vacaciones. Juanito se dispone á pasar las pascuas. ¿Cómo pasará Juanito las pascuas... Juanito pasará las pascuas de idéntico modo que las pasaron Luisito, Fernandito y demás i ¿os de su misma edad y de su misma clase social. En esto de dar variedad á los programas pascuales no se esfuerzan mucho los progenitores de los educandos. De idéntica manera á como pasé yo esos días de asueto los pasarán mis nietecillos. I, a historia de Juanito es la historia de siempre. Oid y os convenceréis. Hace una semana, el profesor de Juanito entró en la sala de escribir de su colegio, llevando en la mano un grueso envoltorio. ¡Las orlas! -dijeron por lo bajo los chiquillos. Y, efectivamente, del prensado paquete salieron unas limpias hojas de papel satinado, orladas en oro. I a ancha greca de dorados angelotes aprisionaba la pequeña plana rayada. Un simpático olor á tinta litográfica se esparció por toda la clase, y el maestro, entre emocionado y cariñoso, dijo á los chiquillos: -Se les van á repartir á ustedes las orlas. Es preciso esmerarse para llevar á casa unas buenas filanas. Después de este discurso empezó el reparto, y Juanito vio ante sus ojos un enorme pliego lleno de figuras alegóricas. El maestro había antes entregado á