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um ¡m ¡á ¡mtm ¡imMm A A VBl 101 LA PEKHl A pocas horas de Hong Kong, después de un viaje cómodo 3 agradable por entre canalizos é islotes, tan abundantes en aquel peligroso mar de la China, se encuentra Macao, la pintoresca colonia portuguesa, indolentemente tendida sobre una per 4 uena península. Portugal, pueblo gigante cuando Dios quería empeñada en empresas marítimas y colouiales por aquellos mares, allá por el siglo xvi, tomó posesión de Macao y de algunas islas vecinas en 1557. A pesar de esta antigi; t 2 dad y de las grandes transformaciones que en estos últimos años ha sufrido China, desarrollando poderosamente sus relaciones económicas con Europa, Macao arrastra una vida lánguida, que no sólo no va en aumento, sino que tiende á disminuir ae año en año por la vecindad de rivales más hábiles, más emprendedoras y más laboriosas. Su hermoso puerto, descuidado, se va cegando poco á poco, y no puede admitir barcos de regular calado; su vida industrial es muy pobre por falta de iniciativas y escasez de capital; el comercio fué arrebatado por los ingleses desde que éstos tomaron posesión de Hong- Kong; la pablación, con muy escasos medios de vida, tiene que emigrar en busca de trabajo á las ciudades vecinas de China, Filipinas ó el Japón. No busquéis, pues, en Macao el bullicio cosmopolita y la magnificencia de Hong Kong, con sus grandes edificios, con sus tiendas lujosas, con su puerto, visitado por millares de embarcaciones, y sus calles, llenas de vida y animación, recorridas por gentes de todos los países. No busquéis allí tampoco la actividad industrial, el hervor de colmena de la populosa Cantón con sus dos millones y medio de habitantes. Macao es una ciudad de aspecto reposado, de vida tranquila; es la ciudad de las costumbres primitivas, bencillas, de soledad y recogimiento; es la mdad de las calles tortuosas, mal empedradas, invadidas por la hierba; es la ciudad católica y beata de las muchas ermitas, de las infinitas iglesias, asilos y conventos, en la que las fiestas principales son sus novenas y sus procesiones. Y esta soledad melancólica, este silencioso sosiego de sus casas y de sus calles, que os traen á la imaginación las viejas ciudades españolas, es lo que constituye su principal encanto 3 lo que la hace tan original en medio de aquel conjunto de grandes ciudades de China, medio indígenas, medio extranjeras. Por eso es tan interesante para el turista que la visita por curiosidad; por eso es tan atractiva para el negociante inglés que allí va á pasar una temporada y descansar de la agitada vida de Hong- Kong. Macao es- -así al menos aparece oficialmente- -plaza fuerte y estación naval. Bien es verdad que sus fortalezas tienen más valor artístico y pintoresco que militar, alguna de ellas caprichosamente situada en lo alto de una linda colina que domina el mar. En cuanto á los barcos de guerra que la defienden, están reducidos jy A 0