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f fílESARLVUELTA Tf -m i I I I- 1.1 lili ff -Yo trabajaré por lograr vuestra libertad, y la semana que viene volveré probablemente con buenas noticias. -Mil gracias, monseñor; pero aún tengo que pediros un favor. No vengáis en sábado, porque ese día recibo á las ánimas del purgatorio. ¡Me alegro de que me lo advirtáis! -dijo el cardenal desencantado de la cordura de su protegido. Se presentó un día al rey Enrique IV de Francia un sujeto que comía como seis hombres, creyendo que el Rey le gratificaría asombrado de su grandísimo apetito. El Rey, que ya había oído hablar de la voracidad del interesado, le preguntó: ¿Es cierto que tú solo te comes la ración de seis hombres? -Ciertísimo, señor- -contestó con cierta vanidad. ¿Y trabajas también como seis? -No, señor; no puedo trabajar más que como otro de mi edad y de mi fuerza. -Pues hijo, si hubiera diez como tú en mi reino, los mandaría ahorcar en seguida, porque traerían el hambre al pueblo. p L ULTIMO CÁLCULO Hallábase en la agonía el mate mático Bossut, y su familia, que rodeaba su lecho, se hallaba sin conseguir obtener la menor señal de conocimiento. Entró á la sazón en el cuarto el célebre Maupertins, y dijo: -Esperad, á ver si yo le hago hablar. Y acercándose al moribundo le preguntó: ¿Cuál es el cuadrado de doce? C i e n t o cuarenta y cuatro- -respondió en el acto Bossut. Y éstas fueron sus últimas palabras. N GRAN ESTOMAGO u PROGRESO- -Hola, tío Rapelta. ¿Qué haces po aquí? No sabía que estabas en la capital. -Ya va pa dos meses que estoy sirviendo. ¡Ah! Entonces ya irás entrando en las costumbres de la ciudá. ¡Ah! Sí, siñor. Ahura tos los meses pido que me suban el salario. -Acabo de celebrarmis bodas de oro. ¡Hombre! Si yo estaba en la idea de que te habías casado hace muy poco tiempo. -Y así es, en efecto; pero me he casado con una millonaria. CANTAR ILUSTRADO. B ODAS DE ORO El profesor. ¿Qué es la EN LA ESCUELA JElniño. Bs... es... es rapidez? se con lo que deia un plato sobre la mesa cuando está muy caliente. ANÉCDOTAS L CARDENAL Y EL LOCO Visitaba el cardenal Noailies los presos y enfermos í de Bicétre, y recorría el departamento de los locos, cuando se le acercó un hombre como de cuarenta años, y le dijo: -Merezco que os intereséis en mi favor, monseñor, porque yo era dueño de una regular fortuna, y mis parientes, por quedarse con ella, me han declarado loco y han conseguido encerrarme aquí. Interrogúeme V. E. sobre toda clase de asuntos y se convencerá de la injusticia de mi detención. Hizolo así el cardenal, y le encontró tan razonable, que no dudó de que era una víctima de su familia. E De tus ojos hechiceros una lágrima cayó; á un judío la llevaron y por perla la compró.