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8 A 4 i CUADROS MADRILEÑOS MÚSICA... CELESTIAL I a griega baila gravemente, la griega baila gravemente con monorrítiuico vaivén... DANZA GRIEGA (Odette Valery) -SANTOS CHOOANO. ALMA DE DIOS Canta, mendigo errante, cantos... Ca 7i ta, mendigo errante, cantos... ¡Y así una, y otra, y otra vez! Cantan los ciegos, cual si se hicieran solidarios... de esa canción de la bohéme ¡me la sé toda! Canta, mendigo errante, cantos ¡oh, Alma de Dios de tu niñez... Callan las voces un instante; de las guitarras y bandurrias gimen las cuerdas, y después cantan los ciegos lo de Hungría de mis amores, patria, etc. ¡Ya ves, lector, que me la sé... Canta, mendigo errante, cantos... Canta, mendigo errajite, cantos... ¡Y así una, y otra, y otra vez! Es la tabarra más cargante ¡cieguen mis ojos si no lo es! que se ha cantado en los proscenios, sobre las piedras del arroyo y en todas, todas, todas partes, desde los tiempos de Noé. Y. es une espece de pesadilla (de cauchemar, on dit en frangais) que en los tablaos del cante jondo y en las cocinas de las casas de este Madrid de mis pecados sufren las gentes en tropel Ella es la lata. Ella es la lata del actualisnio (voz sinónima de actualidad y actualite) Ella es la lata quejumbrosa- ¡pero una lata de zma vez! -de esa gran lira de cien cuerdas que tocan unos con las manos y tocan otros con los pies... Cantada así por todo el mundo (par tout le monde, on dit en raneáis) ni excita ardores contumaces, ni erecta ¡P) sordos apetitos, ni evoca músicas de harén es una ató insoportable, es una lata insoportable, que hasta yo canto sin querer y que recuerda el Miserere, el Deprofundis y el Libera nos Domine Canta, mendigo errante, cantos... Canta, mendigo errante, cantos... ¡Y así una, y otra, y otra vezl! A veces la oigo por la noche, cuando me pongo á escribir versos (por mi desgracia) entonces es cuando esa lúgubre salmodia de la ff enía vagabundez me da más ira, y siento ganas ¡como os lo digo! de arrojarme por el balcón, para- -al caer- -dar un disgusto al que á esas horas va alborotando por la calle donde yo vivo (la cual es la del Almendro, por si ustedes quieren mandarme alguna cosa, que yo con gusto aceptaré... Me quedo inmóvil cuando la oigo, y, al huir mi Musa hacia el Parnaso, tiro la pluma y el papel... Cierro los ojos, pestañeantes y repletos del más olímpico desdén y, en vez de CUADROS MADRILEÑOS, quisiera hacer con el transeúnte voceador uno alpastel, cayendo sobre su cabeza, como la lluvia de los cielos sobre la vil Jerusalén... ¡Oh, quién pudiera saber qué dicen esos húngaros... ¿Saber qué dicen... Yo lo sé. Hablan de aldeas y de vientos, de aves perdidas ¡que las busquen! As. vagabundos y miserias, de triste sino... y de otras cien cosas tan tristes, quejumbrosas, horripilantes, lastimeras y lamentables, que yo pienso: ¡Vaya una vida de boheme... ¡Cesa ya, Hungría, de angustiarnos! ¡No oiga yo más la horrible lata de esas canciones, en las que hay vagabundos, y miserias, y eterno andar, y nido amante... ¡Deja que el viento se las lleve hasta la aldea donde este n del vagabundo los amores, y no nos muelas más con el Canta, mendigo errante, cantos... Canta, mendigo errante, cantos... ¡Y así una, y otra, y otra vez... Por la csolfa CARLOS M I R A N D A DIBUJO BE MEDINA V E H A