Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
fundo silencio; de pronto éste es interrumpido por el eco de una copla lejana. lya muchacha suspende su trabajo y escucha atenta; la copla termina, la voz se extingue; todo vuelve á quedar en silencio. Poco después vuelve á oirse la voz, pero mucho más cerca que canta; y por sobre uno de los rosales asoma la cabeza de un mozo que, sonriente, asaetea con la mirada de sus ojos negros á la muchacha; ésta, después de contgjnplarle un momento, en silencio, exclama: -INohay alondramañanera que canie con tu alegría. 5 y- Vi r f. j (l Jtl f í v t J V í la vez primera; ahora se entiende clara y distititn Ip letra de la copla, que dice así: Canta, alondra mañanera, canta, que ya salió el sol; canta y alegra los campos con tu dulcísima voz. Al terminar la copla, la tuucliacha, con la cara radiante de alegría, se levanta y grita: ¡Joseiito! ¡Luisa! -responde una voz idéntica á la que ¿Por qué? -Porque no hay na que se le iguale; hasta las hojas de los árboles que el viento mueve parecen palmotear de gozo cuando te oyen. ¿Y tú... ¡Yo! ¿Pues no me ves? Y lyuisa tiene razón; no necesita decir la impresión que le causa la voz de Joseiito; su cuerpo emocionado tiembla aún más que la hoja en el árbol. Joseiito, dejando de sonreír, como si un triste pen-