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L U C I E FÉLIX F A U R E GOYAU 1 H NTRE las primeras escritoras francesas, las que por su talento y gran éxito literario han logrado colocarse al mismo nivel intelectual que los más afamados escritores, se encuentra la señora Lucie Félix Faure, hija del infortunado ex presidente de Francia, y actualmente casada con el notable escritor Goyáu, cuyas obras siguen la corriente del cristianismo social. Sus principales libros se relacionan con la historia r e l i g i o s a siendo uno de los más no tables La vida de A Santa Melanie. I a señora Goyáu a u n q u e no a b o r d a abiertamente los temas religiosos, esto no obsta para que su literatura nos deleite con una emanación balsámica, una espiritualidad exquisita, dulce y apacible, como es la que se desprende del misticismo. N o n o s arrebata con rasgos de una religiosidad erótica, ni con apasionamientos fantásticos de una alucinada. Su l a b o r más que el producto de un temperamento, revela el de una ra. z o n a d o r a sin la frialdad trágica de Jas tumbas ni entus i a s m o s idílicos. D e m u e s t r a más b i e n u n colorido tenue y abrigado al- calor de la pálida- llama, que no enrojece, del cristianismo. S u principal libro se titula Almas cnstianas y al- mas paganas; contiene ia v i d a de I C r i s t i n a Rossetti, i de üugenia Guerin y de Santa Catalina de Siena. jCon cuánta bondad, con qué exquisita s e n s i b i l i d a d aos habla la señora Goyáu desde las páginas de este precioso Jibro, en el que hace resaltar los méritos de estas tres almas amantes y dolorosas. I a vida de Cristina Rossetti está descrita de una manera sobria y amena; es conmovedora y emocionante. La infortunada poetisa, que pasó por el mundo como un alma errante, vivió expatriada bajo el cielo nebuloso de Inglaterra, mienitras que su corazón ardía por el azúreo de Italia; igualmente en religión, y en amor fué una expatriada. Se consagró al culto anglicano cuando su espíritu estaba predispuesto para el más puro catolicismo, y hubo desligar, su existencia, á la de un campesino, -á pesar de que su naturaleza estaba hecha para uií idilio romántico y soñador... El primer capítulo de Ahnas cristianas y aíjiias paganas se titula Tristezas de un alma pagana aquí, mejor que en los subsiguientes, se revela el espíritu de observación y razonador de esta ilustre escritora; ella dice: El dolor es una de las más poderosas realidades de este mundo; el estoicismo pagano se esfuerza en negarlo. El cristianismo lo diviniza y lo transfigura; extrae de él un principio de alegría. Bienaventura dos los que 11o! ran diceelE an -i gelio. m. f ¡0 f Las frases, como éstas, a t r a y e n t e s por su simplicidad cristiana, le dan un encanto especial á este i n t e r e s a n t e T libro. r Mediterranee contiene una serie de relaciones de viajes, y en virtud al talento descriptivo de la señora Goyáu la seguimos con entusiasmo en sus expediciones á Egipto, á Tierra Santa, áGrecia, Italia, etc. Entre sus principales obras figuran JUa vida deNewman, y sus obras Las mujeres en la obra del Dante y un tomo de p o e s í a s La 7ii e niiance notable por sus hermosos versos, los que exhalan, lo mismo que su tirosa, el perfume etéreo del incensario católico. En g e n e r a l las obras de Lucie Félix F a u r e Goyáu denuncian una erud i c i ó n p o c o común un espíritu sincero, una clara noción del principio ce la justicia y una belleza armónica indiscutible. Sabemos que posee varios idiomas extranjeros, entre los que están com i íi LijiJ, prendidos el griego y el latín. Su actividad no se concreta á la labor literaria, pues pertenece á diferentes instituciones sociales, principalmente á La Mutualidad; la que cuenta con su valiosa cooperación. En la Asamblea general dio una conferencia: L Enterdide Sociale, tn l a q u e con gran talento y un admirable espíritu de bondad, pone en relieve lo que existe en La Mutualidad de más simpático: el espíritu de caridad. Eista notable escritora une al atractivo de su inteligencia, el de la hei: mosura y la eleganc a. En su trato seduce por su bondad, delicadeza y afabilidad de gran dama. Su existencia apacible y ristieña, en un hogar sin hijos, al lado de un compsíiero intelectual, contribuye á rodearla de una aureola de felicidad bienhechora. EVANGELINA.