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UN: ñcacias floridas mi casa rodean. ¡Qué alegre esfa blanca casita de aldea! Desde los balcones, que abiertos se encuenfran; por entre las ramas que el viento cimbrea, y aspirando el aire que oloroso llega cargado de aromas que el monte le presta, igual que el forzado, miraba con pena desde el duro banco la lejana fierra, remando en la odiada galera turquesa. í sí yo amarrado por dura cadena, preso en mi butaca por cruel dolencia, desde mis balcones, que abiertos se encuenfran, y que son mi triste B C: RZ TD (D playa de Marbella, miro allá á lo lejos con ansia y con pena la cinta ondulante de la carretera... por allí he venido, Dios haga que vuelva! Que aunque en esta casita blanca, casita de aldea, se muestra tan pródiga la jVlaíuraleza, que la luz la inunda, y el aire la inciensa, y la alegran pájaros, y flores la cercan, no alcanza el conjunto de tanta belleza á llevar al alma, rebelde y sedienta, la calma absoluta, la dicha completa. Más bien, al confrario, la paz que aquí reina. en vez de enervarme, mis ansias despierta, y rendido el cuerpo, pero el alma enfera, contra esfa forzada quietud se rebela, ansiando el momentode medir sus fuerzas volviendo al combate reñido y sin tregua, formando en ¡as filss de los que pelean en la noble lucha, en la lucha eterna... Y en tanto, amarrado por dura cadena, desde mis balcones, que abiertos se encuentran, ej clamo mirando con ansia y con pena ia línea ondulante de la carretera: Por allí he venido, ios haga que vuelva! CELSO LUCIO. DIBUJO DH HE IOOR