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DÍA Q U I N T O CAPITULACIÓN Al quinto día el paciente capitula. Se queda e casa y empieza á hacer cosas raras para ver si puede emanciparse de aquella molesta irritación que le invade ya los bronquios. En una habitación cerrada se instala el señor con una manta á los pies y frente á un encendido infiernillo, sobre el qu- cuecen en un puchero algunas hojas de eucahptiis E n esta disposición pasa el día el enfermo, tomando pastillas y leyendo libros para entretenerse. Al Ueg ir la hora de acostarse, el dolor de ca- ¡A ver si sudas durante la mañana y te levantas mejor! -dice la amante esposa. Y, efectivamente, el marido suda, se levanta á la una de la tarde y pasa la peor tarde de todas las de su v ída. Antes de anochecer, ya está el señor metido en el lecho. Ea tos continúa, los dolores de ríñones se hacen terribles; el trancazo avanza y la resistencia es ya inútil. DÍA S É P T I M O ¡EN LA C A M A! Y al séptimo, descansó. El enfermo se mete en cama y... no descansa. Estar en la cama es un suplicio. Un hoyo de lana caliente nos impacienta y desasosiega. Treinta tazas de caldo, aguas calientes y hierbas aromáticas nos empalagan. Un amigo cariñoso nos visita y nos hace chistes con ánimo de quitar importancia a la cosa. El médico nos habla de la ópera, de los toros, de todo menos de nuestra grippe El tiempo se hace eteüno. Eas almohadas se hunden y se calientan al contacto de nuestras febriles cabezas. Las personas allegadas se empeñan en que sudemos y nos echan encirüa ropa 3 más ropa. Una tristeza infinita nos invade á la hora del crepúsculo, y entre sueños y rezos pensamos durante la noche en levantarnos al día siguiente... DÍA O C T A V O LA REVELACIÓN Y al día siguiente nos levantamos. Hemos tenido la revelación de que para curar nn catarro es inútil cuanto se intente. Y pasado este día continuamos otros treinta ó cuarenta con el catarrito á cuestas, pero sin que ya nos moleste gran cosa ni ie demos importancia... Esta es la historia de siempre. Y éste es el curso que seguirá mi catarrito actual, en cuyo segundo día me encuentro. ¿Dónde habré ya pescado este catarrito... No lo sé. Lo que sé es que es el de iodos los años... L u i s DE T A P I A D 13 UJOS DE SANCHA beza producido por los vapores del eucaliptus y por la lectura es inaguantable. El desdichado toma unos pediluvios y se mete en la cama. DÍA SEXTO. Ú L T I M A P R O T E S T A La familia se obstina al llegar este día en que el enfermo permanezca en cama. Aún se resiste el rebelde acatarrado, y tras mucho discutir se llega á la transacción de que el paciente se levante al mediodía.