Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
¡Qué impresión tan profunda me produjo el hallazgo! Ante aquel ser inerte, que se me aparecía de pronto entre las olvidadas páginas de un libro, me conmovió el recuerdo de los alegres días que también volaron, que fueron breves, y que, al morir, dejáronme una huella que durará lo que mi vida... Y evoqué las horas dulces, perdidas para siempre en la lejanía... Juanita, Cecilia, Charito, ¿eonor... ¿Cómo olvidar vuestras risas frescas, vuestras voces armoniosas, vuestros divinos ojos... En las mañanas de Mayo, las plazoletas del Retiro se engalanaban con vuestra presencia, nuncio de la primavera, que se asomaba espléndida á los cielos y abría los botones délas rosas... ¿Dónde estaréis ahora... ¿Entre qué otras páginas florecerá vuestro recuerdo? ¿Qué párrafos habréis dorado con el fino polvillo de vuestras alas gráciles? Juanita, Cecilia, Charito, Leonor... Me parece que os veo ahora mismo, con vuestros trajecitos claros, delatores de futuras arrogancias, correteando como locas, agitadas por las emociones de vuestros juegos inocentes. I a voz maternal os llamaba de pronto con severidad fingida, y vosotras acudíais de mal talante á deponer vuestras excusas y á descansar un momento, impacientes por reanudar la alegría interrumpida... ¡Inolvidables mañanas de Mayo, que no he vuelto á encontrar después, aunque las busqué afanosamente! Cabe el refugio amigo de los árboles que renovaban sus galas, pretendía yo descifrar los espantables enigmas de la Psicología, asignatura que se me atragantaba, á pesar de las sabias explicaciones del profesor, que todas las tardes me descubría sus secretes. Mas la irrupción inesperada de aquellas lindas criaturas, llamándome á la vida tan temprano, aventó mis pretensiones científicas... Juanita, Cecilia, Charito, Léonon. ¿Con cuál de ellas correría yo enloquecido tras esta pobre mariposilla que ahora tan dulces emociones me despierta... ¿Qué significaí ía entonces esa prenda palpitante, por mí guardada con fervoroso anhelo... Ella, tal vez un poco ruborosa, me dio lo único que tenía, sacrificándome un poco de su dicha. Y yo me api eüuré á recogcno, porque estuvo un instante en sus divinas manos. y 3 é Quede la mariposa donde estaba, conservada como una reliquia en este Manual de Psicología, arca vieja que desprende un suave perfume juvenil. Así conservaré perpetuamente este símbolo justo y misterioso... ¡Siempre se representó el alma en una mariposa, y siempre también quedó muerta y disecada éntrelas páginas de los libros que trataron de retenerla y de estudiarla... ANTONIO PALOMERO. DIBUJOS DE GSK