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mCSA REVUELTA R E N G L O N E S CORTOS CANTARES ¿Conque n p i n e quieres ver y has llegado á aborrecerme? ¡Para qué mientes, mujer, si estás deseando verme... ü n pobre desventurado amargaditp decía; ¡la muerte suele olvidarse del que desprecia la vida! Siempre. en mis soledades de ti me acuerdo; ¿qué mejor compañía que tu recuerdo? Comprendo que se le bese á un perro, á un gato, á un león; pero besar á una suegra... ¡es el colmo del valor! Si veo por el demonio mi virtud comprometida, acordándome de ti venzo al demonio en seguida. i Es un hecho probado, a no cabe duda: Ta que pierde á su esposo. se queda viuda. EasTAOuio CABE 2 ÍON. ñámente el objeto. Hay, sm embargo; r n procedimiento sencillísimo cuyos resultados son excelentes, que consiste en frotar los dos bordes de la fractura con una cabeza de ajo y colocar los trozos bien en su sitio. El jugo del ajo seca rápidamente y pega fuertemente. Como esta capa aglutinante es tan delgada, el filete que marca la hendedura, es apenas perceptible. Cuando la parte que se trata de pegar es algo voluminosa ó picuda, conviene atarla con unos hilos durante algunos minutos para dejar al ajo tiempo dé secarse. ARA CONSERVAR Generalmente, LA PLATA cuando se va de viaje, suelen dejarse los cubiertos envueltos en papel de seda dentro de una caja, y á la vuelta suele verse con extrañeza que la plata ha tomado un tinte negruzco difícil de quitar, y que deja siempre manchas indelebles. Esto proviene de que el papel contiene productos sulfurados, que al desprenderse forman sobre el objeto una capa de sulfuro de plata. He aquí cómo debe precederse para evitar que esto suceda: Háganse disolver seis partes de sosa cáustica en la cantidad suficiente de agua para que la solución marque 200 Baumé, y hágase hervir en seguida con cuatro partes de cinc. Después de haber dejado enfriar el líquido se añade agua hasta que el areómetro marque 10 y se impregna el papel en que se ha de envolver la plata. De esta manera pueden conservarse los cubiertos durante años sin que se ennegrezcan. puro, diluido en i.ooo gramos de agua. 3. a Volver á lavarlas en gran cantidad de agua hasta que desaparezca completamente la acidez. 4. a Sumergirlas durante veinte minutos en una solución al ro por 100 de permanganato de potasa. 5. a Sumergir la esponja en la siguiente mezcla: Agua 5 litros. Bisulfato de sosa. 60 gramos. Acido clorhídrico. 30- -6. a Lavarlas en agua hirviendo. 7. a Sumergirlas en una disolución de sublimado corrosivo al i por 500. La verdad es que el procedimiento es largo, pero es seguro. 1 IMPIEZA DE LOS VELOS El m e d i o más sencillo de restaurar un velo estropeado por el polvo, consiste en sumergirlo brevemente en un baño de alcohol. Después se enjuga extendiéndole bien tirante sobre un cristal ó una mesa sumamente lisa. p ARA RECONOCER Para averiguar EL CAUCHO VUL- SÍ está bien vulCANIZADO canizado el caucho, b a s t a con poner en contacto dos trozos, los cuales no deben adherirse. También abriendo un orificio cort la punta de un lápiz, por ejemplo, debe cerrarse en el acto y una lengüeta que se estira todo lo posible, debe encogerse en el acto que se suelte. P CONOCIMIENTOS ÚTILES ñirlos encajes y otros objetos femeninos en el tono de hilo crudo, se emplea generalmente una solución de café ó de té, pero el color obtenido por este procedimiento es muy poco permanente y acaba por desaparecer al cabo de algún tiempo. Es preferible emplear otro tinte mucho mejor y muy barato además, que consiste en una disolución de algunos cristales de permanganato de potasa en una gran cantidad de agua. El líquido toma un bello color rojo, y los encajes que en él se sumergen toman un tono pardo claro, solamente después de secarse. El color es tanto más obscuro euanto mayor cantidad de permanganato se ha echado en el agua, por lo cual es muy conveniente probar en unos trocitos de lienzo el efecto del líquido a, ntes de teñir los encajes ó las cortinas. Las estaRITAS DE BISCUIT t u i t a s d e biscuit que adornan las étágeres y las chimeneas, son de una gran fragilidad, y á menudo, con el más ligero golpe se rompen. Su recomposición con las colas de q u e se dispone habitualmente no es cosa fácil, porque engrasan los contornos de la rotura y afean notoVARA PEGAR LAS F I G U- TI N T E PARA LOS ENCAJES Párate- BLANCO Y NEGRO E E V I S I A Ii: trSTBADA B- LANQUEO DÉLOS UIA VIAJNIES Para l o s diamantes teñidos SE PUBLICA TOBOS LOS SAMDOS de, amarillo, azul, verde ó rojo, se emplea un medio sencillísimo que los hace aparecer blancos. Basta con colorearlos ligeramente por debajo con un color complementario: violeta si es amarillo; rojo si es verde; verde si es rojo. El efecto obtenido es sorprendente; un simple punto de uno de esos lápicestinta, que se tiñen de violeta al humedecerse, basta para hacer á un diamante amarillo del Cabo tan blanco como uno del Brasil. Claro es que este procedimiento empleado por los joyeros constituiría un fraude, pero es muy fácil evitarlo con sólo lavar con alcohol el diamante sospechoso. i- vESlNFECClON DE I as esponjas de LAS ESPONJAS tocador son verd a d e r o s nidos de microbios, y como tales son un peligro perpetuo para las personas que las usan si no se tiene el cuidado de hacerlas asépticas. Para ello son necesarias las siguientes operaciones: I. a Lavarlas en agua abundante. 2. a Sumergirlas durante dos horas en 20 gramos de ácido clorhídrico TAEIFA DE SÜSOEIPOIOÍIES E 3 SDE 1.0 DE ENERO DE 190 S líAClOJSrES POE POR P O E P O E 9 3 6 UN MESES MESES MESES AÑO Madrid. Ptas. Provincias. Ps. Portugal. Pts. Extranjero. Fs. 3 4 5 6 6 8 10 12 9 12 15 18 12 15 19 23 p a g o adelantado en libranzas de la Prensa, sellos de Correo, sobres monederos, libranzas del Gire Mutuo ó letras de fácil cobro. La Administración de BLAííGO Y NEGEO no responde de la pérdida df las cartas que no vengan certificadas