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MESARLVUELTA ANÉCDOTAS Nicolás I I I marqués de Ferrara, tenía un bufón llamado Gonello, que fué célebre por sus marrullerías. Un día que se encontraba á la mesa de su amo, discutían los convidados sobre cuál era la profesión más numerosa en Ferrara, y como los pareceres eran muy varios, el marqués preguntó el suyo á Gonello. -Monseñor- -respondió éste sin vacilar, -los más numerosos son los médicos. -No sabes una palabra- -le dijo el marqués, -pues no tenemos más que tres ó cuatro en la ciudad. Gonello sostuvo su opinión, y apostó á que estaba en lo cierto. ¿Qa é hizo para ganar su apuesta? Se envolvió la cabeza en un gorro de lana, se puso en la cara un pañuelo como el que tiene dolor de muelas, y de esta suerte se colocó en la antecámara del Príncipe. Todos los que pasaban por allí le preguntaban lo que tenía, y le aconsejaban algún remedio, y Gonello iba apuntando los nombres de todos ellos juntamente con el remedio recomendado. Pasó por allí el marqués; á su vez se informó también de su mal, y asimismo le recomendó un remedio. Gonello le dio las gracias y se marchó á su habitación. Al día siguiente se presentó ante el marqués, y le dijo que creía haber ganado la apuesta, y al mismo tiempo le presentó la larga lista de todos aquellos que le habían dado remedios para el dolor de muelas. El marqués, viendo su nombre á la cabeza de la lista, no pudo contener la risa, y tuvo que convenir en que la corporación más numerosa en Ferrara, como en otras ciudades, era la de los médicos, y concedió á su bufón el precio de su apuesta. MOR PROPIO DE MILLONARIO Refiere un periódi co francés que en iSyoelbarón James de Rothschild dio un cheque suyo al Banco de Londres y le fué rechazado, obligándole á saldar en especie. El banquero se ofendió de tal manera, que al día siguiente fué al Banco de Inglaterra con un carrito de mano, y sacando su cartera, pidió cambio en oro de un fajo de billetes de mi! libras. A la hora de cerrarse las oficinas había hecho salir del Banco la suma de 400 millones. Al siguiente día continuó con una suma parecida. Las consecuencias fueron desastrosas; el agio subía á altulas fabulosas, y el Banco de Inglaterra, el establecimiento financiero más importante del mundo, comenzaba á temer un gran conflicto. Fueron á buscar al barón de Rothschild, le dieron las más humildes excusas y le prometieron aceptar en lo sucesivo sus cheques, cualquiera que fuese la cantidad. L A APUESTA DE UN BUFÓN Hallábase madama títáel enojadísima con el vizconde de Cüoiseul por los malignos chistes que el maldiciente había hecho á su costa, cuando lo encontró en sociedad y tuvo que hablarle por exigencias de la cortesía. ¡Cuánto tiempo sin veros, Sr. Choiseul! -He estado muy malo, señora embajadora. ¿Muy malo? ¿Grave tal vez? -Grave. He estado á punto de envenenarme. ¡Cielos! ¿Os habréis mordido la lengua? UN EPIGRAMA DE MME. STAEL REFRANES ILUSTRADOS El aseo encubre al feo. ROJA El conde de Sorssons tenía la barba roja. Paseaba un día por sus jardines con el Rey Enrique IV que había ido á visitarle, y queriendo burlarse del jardinero, que era completamente barbilampiño, le dijo: ¿Cómo es que no tienes barba. -Señor, el día en que Dios repartía las barbas, llegué yo un poco taide y ya no quedaban más que rojas, y yo me dije: para tener una barba tan fea, prefiero quedarme sin ninguna. Un barbero muy torpe cortó al afeitarle á monteñor de la Mothe, obispo de Amiens, y se retiraba, cuando el prelado, al notar la sangre, le llamó y le dijo dándole una moneda: -Toma, hombre, que no te había pagado más que la barba, y te debo la sangría. ¡L BARBERO DEL OBISPO A L- BARBA Mientras dura, vida y dulzura.