Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
VISTA GENERAL DE SAINT CI. OUD DE CECA EN MECA Se puede ir de París á Saint- Cloud por el tranvía eléctrico que atraviesa el Bosque de Bolonia, por el tren de Ceinturey por el Sena. 131 más alegre y lumi- noso de estos trayectos es, á mi ver, el que emprende el tranvía eléctrico de la Porte- Maillot. Saint- Cloud se eleva en forma de anfiteatro sobre una colina, situada en la margen izquierda del Sena. Sus calles son tan pendientes que, para subirlas, h a sido necesario construir escalinatas. De todos los alrededores de París es, á mi juicio, el más atractivo y pintoresco. D 2 be su nombre á Clodoaldo, nieto del rey Clovis, que, huyendo de la furia homicida de sus tíos, se refugió en este retiro, donde vivió santamente. lya historia de Saint- Cloud es varia y trágica á veces Un Saint- Cloud i ivió Fran ois I en el palacio del pbispo de París. Enrique I I hizo construir allí una villa al estilo italiano. Catalina de Mediéis (á quien á menudo decía su marido: Madame, vous senlez la morí) dio allí suntuosas fie. stas, en la misma casa en que fué: asesinado su hijo Enrique I I I por Jacques Clément. E n vez de aristocráticas parejas, se pasean hoy por aque- Has frondosas avenidas parejas de humildes obreros y burgueses recién salidos de la iglesia ó de la Mairie f con la coyunda impoluta todavía. ¡Qué parejas! L, a novia, color de cera, de ojos sin expresión, desgarbada, vestida de blanco, con la flor del naranjo en la cabeza (signo aparente de virginidad) ¿Es joven? ¿Es vieja? No se sabe. Hija probablemente de alcohólico, tiene el aire característico del degenerado. El novio viste de frac y chistera. Por lo grotesco de su figura, por sus manos nudosas y cuadradas, revela lo plebeyo de su origen. Detrás de los recién casados va un séquito digno de un massacre des innoceiitsIva casa del banquero Gondi fué comprada en 1658 por Monsieur, hermano de I uis XIV. Esta vivienda, gracias al duque de Orleán. s, se convirtió en un palacio, cuyos jardines dibujó Ee Notre. Ea sombra trágica de Enriqueta de Inglaterra me detiene en estas evocaciones. Cierta noche corrió por el palacio esta siniestra noticia: Madame se meurl. ¡Madame est morte! i- -como dijo Bossuel. -Ea desdichada princesa (el más bello ornamento de aquella corte) murió, según se dijo, envenenada por el caballero de Eorraine, favorito de Monsieur. Un año después de este suceso, ardía Saint- Cloud en fiestas, con ocasión del matrimonio de Monsieur con la princesa palatina. Lo realmente maravilloso de estas fiestas fueron las cascadas. En Í 785, la reina Marie- Antoinette adquirió esta residencia mediante seis millones de francos. Tanto las paredes como los muebles se adornaron con letras pintadas de Jouy. Ea infortunada reina no vivió largo. tiempo en Saint- Cloud. Ea Revolución reservaba estas umbrías alamedas para solaz de los citoyens. El Consejo de los Quinientos celebraba sus sesiones en Saint- Cloud cuando los granaderos de Bonaparte le disolvieron á bayonetazos. Muchos diputados se escaparon por las ventanas; Tres días después se proclamaba Cónsul Napoleón. Asi murió la primera República. U N DÍA EN SAINT- CLOUD