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MESA REVUELTA I AS CALCETAS DE MOLIERE Tenía el gran escritor francés un criado que era el prototipo de la simpleza. Un día estaba vistiendo á su amo y le puso una media del revés. -Esta media está del revés- -le iijo su amo, y el criado, desnudando la pierna de arriba abajo, se la quitó, de suerte que quedó al derecho. La dio vuelta y se la puso, quedando otra vez del revés. -Ésta media sigue estando del revés- -dijo Moliere. El criado repitió varias veces la operación con la misma torpeza, y como siempre quedaba del revés la media, echó á correr para meterla en a, jua bendita, porque sin duda estaba embrujada. p N T R E ABOGADOS El sofista Protágoras fué maestro de oratoria de un tal Evathio, y convinieron en que los honorarios de sus lecciones habían de pagarse la mitad al contado y la otra mitad cuando Evathio hubiera ganado el primer pleito que defendiera. Terminadas las lecciones, no tenía prisa Evathio por ejercer la abogacía, y como el tiem. po pasaba, Protágoras le demandó para que le pagase, y le dijo: -Me tendrás que pagar lo mismo si pierdes que si ganas el pleito. Si pierdes, los jueces te condenarán al pago. Si ganas, como que es el primer pleito que defiendes, me tendrás que pagar con arreglo á nuestro contrato. Evathio le contestó: -iSTo te pagaré de ninguna de las dos maneras, porqué si gano este pleito, los jueces me absolverán del pago, y si lo pierdo, como es el primero, no te debo nada. R L- AMOR CONYUGAL Sitiando Conrado I I al duqu L g Wittemberg en una de sut villas, sostuvo ésta el asedio largo tiempo; pero al fin tuvo que rendirse. El Emperador, irritado, quería llevarlo todo á sangre y fuego, y únicamente perdonó a l a s mujeres, permitiéndolas salir libres y llevar consigo lo que quisieron. La duquesa aprovechó el permiso, y tomando sobre sus espaldas á su marido, salió de la villa, y las demás mujeres siguieron su ejemplo. Conmovido Conrado ante aquel ejemplo de amor conyugal, perdonó también á los hombres. DE NOVELA Cuando la señorita Seudery y su hermano, los célebres novelistas, estaban escribiendo la novela Artámenes ó i Ciro, hicieron un viaje á Provenza. Estaban una noche en la posada, antes de acostarse, discutiendo su plan, y dudaban qué hacer de uno de los personajes, el príncipe Manzaro. -Lo más lógico y más conveniente es que muera asesinado- -dijo el hermano, -Pues así morirá- -dijo la señorita Seudery. Unos eomerciantes que dormían pared por medio oyeron la conversación, y tomándolo en serio, se apresuraron á d a r parte á la justicia, y los novelistas fueron presos, costándoles no poco trabajo salir con bien de tal percance. EL AGARRAD- -Ponte el pañuelo del bolsUlo en la- mano que apoyas en la cintura. -Pa qué, tonta; ya me lavaré Tas maoos caanáo acabemos de bailar. Al día siguiente se presenta uno á pretender el de. tino. ¿Cree usted que podrá resistir encerrado tanto tiempo? -Sí, señor; he estado siete años en presidio. 1 ANCE C H I S T E S Y CARICATURAS Un criticó de arte, finísimo en su trato, va al estudio de un paisajista á ver su último cuadro, y, al pedirle su opinión, contesta con tono afable: -Es una preciosidad. El colorido es muy bello. ¡Qué lástima que en la Naturaleza no haya colores parecidos! NA ADQUISICIÓN Un comerciante de Londres hizo anunciar en los periódicos que necesitaba un dependiente honrado para estar en su despacho de trece á catorce horas. U N ELOGIO u PARADOJA BATURRA- -Nos vamos á beber esta botellica de vino de quince años. Rediez! ¡Qué peqúeñica se ha quedau coa la edad que tiene!