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SIGUIENDO LAS HUELLAS DE GUILLER VIO TELL sol de vei- ano, ardiente luminoso, baña esplendorosamente el lago de Cuatro aguas U nadquieren una tonalidad yverde, intensa como la de los mares bulliciosos los Bocklin; Cantones; sus verdor de en cambio el de las montañas parece tenue y risueño. Las faldas de los cerros, sembradas de pasto y cruzadas por caminos rectos perfectamente trazados, se ven cual un campo de terciopelo verde aprisionado con cintas de raso blanco. Desde la hermosa terraza del Gran Hotel de Brunnen contemplamos este paisaje delicioso y emocionante de color y vida. Bajando por un bosquecillo de pinos que embalsama el aire ligero y tenue, que aspiramos con delicia, llegamos al camino que conduce á la capilla de G u i l l e r m o Tell, llamado Axenstrasse. Un coche nos lleva á todo correr; pronto nos encontramos en el gran túnel abierto en la roca; no es el trinel lóbrego que solemos ver en las vías que atraviesan los trenes, en los cuales es necesario cerrar las ventanillas del coche para no asfixiarse con el humo de la locomotora; el de Axeneck no se parece al famoso del Simplón que maravilla á los viajeros, pero que á nosotros, con su obscuridad sofocante, nos hace pensar en un camino infernal conducente á las entrañas de la tierra, en pos el fuego perpetuo. Y mientras recorremos este agujero sofocante, perdemos la noción del aire, de la luz, de la vida, y sentimos una muerte anticipada dentro de una fosa. ¡Cuan distinto es el túnel de la Axenstrasse, blanco é inmaculado, en el que la fuerza motriz de los ferrocarriles no ha dejado su rastro pestilente y sucio! Grandes boquerones abiertos á cortas distancias permiten que penetre laluz, diríanse las entradas de grutas naturales del monte que conducen TÚNEL DE LA AXENSTRASSE á un claustro medioeval solemne, pero sin tristeza. Desde estas grandes ventanas sin hojas, abiertas en la roca del cerro, se contempla él lago, que expira no muy lejos, y en la. orilla opuesta los pintorescos pueblecitos de Bauen é Isleten. SI hermoso valle de Uri se abre delante de Axenstrasse, célebre porque fué el teatro del heroísmo de Guillermo Tell, el famoso tirador, al que Schiller. ha hecho popular. Este bello camino, abierto en la falda de la montaña, conduce á Huelen, puerto del Cantón de Uri, y mide tres leguas de extensión. Una muralla cortada como las que coronan las fortalezas lo protege de la pendiente. Visto de lejos diríase una faja de acero que aprisionase la montaña. Entre Brunnen y Fluelen se encuentra la Tellsplatte, capilla erigida á la memoria del valiente ballestero. Desde el Axenstrasse se desciende por una rústica escalera formada con troncos y rocalla, en medio de un bosque tupido y enmarañado, hastallegar á la solitaria capilla, situada en la orilla del lago como un asilo contra las tormentas de éste y las del alma. Cuentan que en ese lugar escapó Guillermo Tell de la barca de Guessler un día en que la tempestad se había desencadenado con tal ímpetu, que sus ondas, generalmente suaves, se levantaban furiosas como las del mar. Aún se ignora si Guillermo Teli salvó milagrosamente de la barca debido á una oleada que lo arrojó á la orilla ó á su estrategia de piloto, pues que logró, engañando á la tripulación, dirigirla hacia tierra. Es lo cierto que cuando Guessler ordenó a u n o de sus marineros que persiguiese al prófugo, éste ya había desaparecido en la espesura del monte. Uno de los hijos del sabio Mateo publicó en 1760 un extracto de un escritor danés del siglo xii, llamado Saxo Gramaticus, el cual contaba la historia de la mianzana y de la flecha, CAPILLA DE GUILLERAÍO TELL atribuyéndola á un rey de Dinamarca; no obstante esta publicación, jamás en Suiza se ha puesto en duda la existencia del héroe montañés, á cuya historia se liga estrechamente el rayo más brillante d é l a libertad de su patria. EVANGELINA.