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sereno y sonriente recorrió la calle convenida, con el burro á cuestas, y ganó la cantidad apostada, con gran estu efacción de los numerosos espectadores del estrafalario paseo. Seguramente que los lectores e s p a ñ o l e s acostumbrados al estado deplorable, en punto á limpieza, de nuestros vagones de ferrocarril, sentirán envidia de nuestros vecinos, los franceses, al ver los aparatos que en París se usan para el aseo é higiene de los coches del tren. No se limita esta operación al rápido sacudido coa I A LIMPIEZA DE LOS VAGONES p L BUFÓN DE CARLOS II Carlos I I de Inglaterra era muy aficionado á las diversiones y las consagraba todo su tiempo, siendo muy difícil conseguir que fuese á presidir el Consejo, donde le llamaban los graves asuntos del Estado. Killegrew, especie de bufón ó loco que el Rey tenia en la Corte, quiso dar una lección á su augusto amo y se vistió de peregrino, con sus correspondientes conchas y su bordón, y se introdujo en la cámara real. Asombrado de aquella indumentaria, el Rey le preguntó qué era, aquello. -Voy á emprender una larga peregrinación- -contestó Killegrev, -No te creía tan devoto. ¿Y adonde bueno va el santo peregrino? -Al infierno, señor. ¿Al infierno? ¿Y á qué vas? -Voy á buscar á Oliverio Cromwell y á comprometerle á que vuelva á encargarse de los asuntos de Inglaterra, porque su sucesor uo se acuerda de ellos para nada. Al decir estas palabras, salió rápidamente de la real estancia y el Rey, sensible á la lección, mostróse enojado durante una semana con su bufón, pero comenzó á asistir al Consejo más á menudo. I A BAJADA D E L B A R Ó M E T R O El doctor Hongh, que Fot. Dílins un trapo ó unos zorros, procedimiento de limpieza que alguien ha calificado de cambio de sitio del polvo, pues al sacudirlo de un lado cae en el otro, sino á una absorción de éste por medio del vacío, que deja los almohadones libres de suciedad y de microbios. I ps aparatos de limpieza por el vacío están montados sobre ruedas, con tubos aspirantes, y la operación de la limpieza sobre hacerse bien se hace muy pronto. f UEVOS AISLADORES TELEGRÁFICOS liA administra- murió siendo obispo de Woircester, era sumamente amable. Un joven que fué un día á visitarle, llegó á la hora de comer, y el doctor le invitó á su mesa. Al acercar una silla, uno de los criados dejó caer un barómetro magnífico que estaba colgado en la pared, y el joven, contrariadísimo por aquel accidente que ocurría por su causa, se deshacía en excusas. El buen prelado, con afable sonrisa, le dijo: -No se hable más de ello. Después de todo, tenemos una sequía pertinaz y vamos á ver si cambia el tiempo en vista de lo que ha bajado el barómetro Dominico, el célebre Arlequín de la comedia italiana, asistía una vez á la cena de Ivuis XIV, y tenía los ojos fijos en un par de perdices servidas en una fuente de plata. Notó el Rey la actitud de Dominico, y dijo á uno de sus servidores en voz alta: -Que le den esa fuente de perdices á Dominico. ¡Qué, señor! ¿Y las perdices también? -exclamó en el acto. Por esta picaresca pregunta se vio dueño de la fuente, que era de plata cincelada. N VIVO u ción francesa de telégrafos viene instalando desde hace algún tiempo nuevos aisladores sobre los postes telegráficos, para reemplazar los antiguos de porcelana blanca, llamados vulgarmente tazas de café Los nuevos aisladores son de cristal verde botella que la gente h a dado en llamar lampiom ó farolillos, por la semejanza que tienen con los vasitos de vidrio que se colocan para las iluminaciones. El motivo del cambio parece ser el de la carestía de la porcelana; pero, en cambio, los nuevos aisladores de vidrio son mucho más frágiles, y en resumidas cuentas no se sabe si saldrán más caros que los anteriores. ANÉCDOTAS pUESTlÓN DE PROFUNDIDAD Mr. Chanut, embajador de Francia en Suecia, estaba en trance de muerte, cuando uno de los señores suecos le dijo con cierta ironía -IvO que debe causaros m. ás pena, si tenéis la desgracia de morir, es el ser enterrado entre protestantes. -No lo creáis- -respondió noblemente el embajador. -Eso no me preocupa, porque tiene fácil remedio. No habrá m a s q u e cavar un poco más hondo y me encontraré en compañía de los católicos. En efecto, como todo el mundo sabe, Suecia era católica antes de la reforma de lyutero. 1 R POR LANA... Estaba Luis X I I I escuchando pacien temeute un discurso pesadísimo á la puerta de una ciudad, cuando uno de sus cortesanos, Batru, creyendo halagar al Rey interrumpiendo al orador, le preguntó de repente qué precios tenían los borricos en el paía. El orador, sin desconcertarse, miró á Batru de pies á cabeza, y le dijo con gran naturalidad. -Eso es según; de vuestra alzada y de vuestro pelo vienen á valer diez escudos. El Rey de Macédonia, Antígono, tenía gran afecto al filósofo estoico Zenón, el cual le solía reprender con bastante libertad la pasión que este Príncipe tuvo siempre por el vino. Un día, estando el Monarca embriagado, se acercó al sabio, le abrazó con la efusión que suele dar la embriaguez, y le dijo: -Mi querido Zenón, pídeme todos los favores que quieras y te los concederé en seguida. -Pues hazme el favor de irte á dormir, hasta que se te pase la mona. ONSEJO OPORTUNO