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aula muñecos de papel pendientes de un hilo, y de otras miles distracciones propias de las escuelas. Cuando ya los muchachos estudian en las Facultades, el juego del billar, las cartas á la novia, las faltas á clase demuestran que le siguen al hombre haciendo falta distracciones para vencer su eterno aburrimiento. Acabada la carrera, ó no acabada, el spieen continúa. Las peluquerías tendrán que poseer sobre la mesa central del salón un gran número de Revistas, para que los que esperan turno no se aburran. En las consultas de los médicos, los enfermos que aguardan el momento de entrar en el despacho del doctor, hojean albums y fotografías. El hombre activo, laborioso, que no tiene momento para aburrirse, entra en un tranvía, para ir de un quehacer á otro, y durante el trayecto tiene que ir lej endo los anuncios del interior del coche ó las muestras de los comercios de las calles, para no aburrirse durante el trayecto. En cuan: o el hombre se queda solo onsigo mismo, el spleen le invade. Quiere hallar distracción, piensa que la ha hallado, y en aquella misma distracción necesita encajar otras y otras, sin que por ello consiga vencer su a h m miento. Un amigo mío organiza todos los años un largo viaje de veraneo j a r a descansar de las fatigas del invierno y divertirse durante tres meses. ¿Ustedes creen que con el viaje le basta... Nada de eso. Apenas llega al lugar elegido para pasar el verano, ya está organizando una excursión en coche á cualquier pueblo de los alrededores, Y organizada la excursión, lo primero que se echa al bolsillo es una baraja para jugar en el coche, y no conforme COJ ¿so, se lleva un periódico satírico para leer mientras en el tresillo A: j nojuega... ¿En qué se divierte, pues, mi amigo? ¿Con qué se entretiene... ¿Con el viaje Con la excursión? ¿Con el tresillo? ¿Con la lectura... La vida de joven, que tan hermosa parece á distancia, no se distingue por lo entretenida. El amor no es mucho lo que divierte; las orgías pasaron (y hasta creo que nunca las hubo) pocas cosas existirán más aburridas que un baile de máscaras... Por eso el hombre, aburrido de la vida de soltero, se casa. Y en el matrimonio, el hombre se aburre... y la mujer también. Y llega la vejez, y ¡hay que ver la de impertinencias y chocheces que los pobres viejos inventan para no morir de tedio! Hasta que j a cansados de vivir ó aburridos de la vida, desaparecen sin haber logrado entretenerse de verdad en ninguna de las épocas de su vida. La verdadera filosofía de la existencia se encuentra en el modismo popular que afirma que la cuestión es pasar elrato. Ahora bien; pasar el rato. e dificilísimo. Para que el hombre pase el rato se han inventado los juguetes, los viajes, los sports, los espectáculos, los libros, los periódicos, el matrimonio, los naipes, as pasiones y hasta la política. ¡Todo. en balde! El hombre no encuentra aistraeción ni aun en lo que inventó para distraerse. Ved á ese empleado que, terminada su labor, se dirige al café con ánimo de distraerse. No le basta con llegar al local, alumbrado y lleno de animación, y pedir su taza de enervante líquido; es preciso además que en el café haya música ó, por lo menos, pianista, y que toque algo bonito, porque si uo el parroquiano Í Í aburre. Si veis a l a gente en los teatros, la veréis comprar con avidez periódicos ilustrados para entretenerse durante lo íntreactos. Con nada. Mí amigo es victima de la enfermedad universa! El hombre se aburre. Y lo que es peor: suele aburrir á los demás. Lu. s DE TAPJA. DIBUJOS DE SANCHA