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MESARLVUELTA Existen en la actualidad en el Reino Unido 370.000 niños menores de diez años que se dedican al violín. Hace muy pocos días se ha celebrado en I,o ndres u n concierto monstruo en el que han tomado parte 1.800 niños de ambos sexos, el mayor de los cuales no pasaba de trece años. E n Alemania hay muchos niños prodigios virtuosos del violín. Uno de ellos, llamado Gilbertá, de seis años de edad, recorre actualmente las provincias con unos éxitos extraordinarios. PENSAMIENTOS El pensamiento es un discurso que el espíritu tiene consigo mismo. ÍDE MAISTRS; Más fácil nos sería volver las aguas del mar á las orillas que ha abandonado, que á los hombres á los tiempos y á las instituciones que pasaron. MARAT. Cada ciudadano debe mirarse como el sacerdote de su familia. ROBERTO L- INDET. C H I S T E S Y CARICATURAS Un célebre médico entra en el restaurant donde almuerza todos los días, y al llamar al camarero que le sirve siempre, le ve venir cojeando ligeramente. El doctor le dice apenas se acerca á la mesa: -Ramón, ¿tiene usted íTo. aJiS j ííz. El camarero titubea un instante, y reponiéndose, contesta con el mayor aplomo: -Me parece que debe de quedar muy poca; preguntaré en ia cocina... Pero de todos modos, no creo que debe el señor tomarla, porque no está muy fresca. ÍN EL RESTAURANT DESALIENTO GEDEONICO- -No seas impaciente. No se consigue la celebridad en pocos años. -Soy tan desgraciado que aunque llegase yo á ser célebre, no lo sabría nadie. ANÉCDOTAS p L CABALLO DE KOCiuSKO Del héroe polaco Kocius ko se cuenta que era muy caritativo, y una vez que envió á Soleure unas botellas de buen vino por medio del joven Zeltuer, prestó á éste su caballo. Al regresar, después de cumplida su comisión, Zeltuer dijo á Kociusko: -Mi general, no volveré á montar en este caballo si antes rio me dais vuestra bolsa. ¿Por qué? -Porque en cuanto un pobre se quitaba el sombrero en el camino para pedirme limosna, el caballo se paraba instantáneamente y no se movía hasta que yo le socorría. Así que cuando se me acabó el dinero no le podía hacer andar sino fingiendo que daba limosna á les que me pedían. Era Cosme de Médicis, gran duque de Tcscana, muy poco amigo del rey aragonés Alfonso V, pero como este monarca era temible, le hacía de cuando en cuando algunos regalos. Sabiendo que á Alfonso le gustaban mucUo los libros de historia, por cuyos estudios tenía verdadera pasión, hizo sacar de su biblioteca un magnífico Tito Livio, y se lo envió al Rey. Los médicos del Monarca aragonés pensaron que viniendo de un enemigo podía estar envenenado, y dijeron que no se debía abrir; pero Alfonso, lejos de participar de sus temores hizo poner el libro en su mesa, y lo hojeó á su gusto sin tener, felizmente, motiva de arrepentirse. SERENIDAD DE ALFONSO V DE ARAGÓN POR LA TREMENDA- l i n a limosna, caballero. -Tome usted, pero toque usted algo. -No sé tocar. ¿Pues para qué lleva usted el instrumento? -No es más que una ameijaza, señor.