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V S A s; tíí 1 íHk íl? i -J fr í PREOCUPACIÓN ...Yo uo paso de noche por las calles estrechas cíonde el beso de plata de la luna no llega y en los muros sombríos sólo el gas parpadea dibujando confusas y medrosas siluetas que se estiran temblonas Lobre el gris de la acera... Yo no paso de noche por ías calles estrechas donde lúgubremente las pisadas resuenan y parece que os sigue cauteloso las huellas un fantasma achacoso que irritado se muestra porque el sueño turbáis de sus noches siniestras. Yo no cruzo esas calles de enigmáticas puertas, ora chatas 3 anchas, ora largas y estrechas, cuyos huecos obscuros me parecen las cuencas de unos ojos enormes de pupilas ya muertas... Yo no gusto el encanto del amor en la reja con sudario de sombras que á la virgen envuelva y al compás de la lluvia que á torrentes se vuelca de las altas canales rebotando en la acera... Gusta sólo mi espíritu de avenidas inmensas, con sus amplios andenes, y sus casas modernas, y sus árboles altos en compactas hileras, y el rodar de los coches en vaivén que marea, y el rumor de la gente que Se cruza y se meízcla, y los arcos voltaicos que titilan v tiemblan como luiias esclavas á l o s cables sujetas. Voy por ellas marchando con el alma contenta, dilatando la vista, respirando con fuerza. No me asaltan temores de emboscadas siniestras, ni retumban mis pasos, ni mi espíritu tiembla. ¿Es que el alma invisible de las cosas se muestra en les sitios obscuros y en la vuestra penetra? No me explico la causa; yo no niego que sea- -como dice la gente- -más iniedo que vergüenza... ¡pero yo nunca paso por las calles estrechas... Ipnde reinan las sombras, donde, etcétera, etcétera... FÉiíx LIMENDOUX.