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Q ON ustedes aficionados á leer noticias... Yo sí. Y con cuatro ó cinco de las de actualidad, que por ser de otoíío serán noticias frescas, voy á hacerles á ustedes el articulito. Y el que lo dude, que escuche. Noticia primera: Z? í vuelta de su largo veraneo, se hallan entre nosotros, desde hace seis dias, los Sres. de López Rodríguez, nearios, se hacen nuevas amistades. Son gentes á las que hemos ponderado nuestro género de vida 3 á las que hemos ofrecido nuestra casa. Es preciso estar preparados cuando vengan á visitarnos, y en eso se piensa al emprender la transformación de nuestro hogar. Lo que es necesario es emprenderla al día siguiente al de la llegada, porque sí transcurren unos cuantos más, volvemos á acostumbrarnos álos defectos, y ya ni se notan ni se tiene fuerza de voluntad para corregirlos. Gracias á las niñas de López Rodríguez, en casa de dichos señores se están haciendo actualmente grandes mejoras. ¡Bastante lo siente el señor! Tras un veraneo costoso, nuevos gastos vienen á castigar el presupuesto doméstico. Porque el resumen de esta primera noticia es que en otoño, como en verano, como en invierno, todo conspira contra la bolsa... y vamos con la segunda noticia. Ü íElpi óxímo jueves, dia i. de Octubre, se verificará en todas las Universidades d Esparta la solemne aperítcra del curso académico... ¡Ya lo sabéis, padres cuidadosos de la educación de vuestros hijos! El tiempo de gastar dinero en matrículas, en colegios, en profesores 3 en libros de texto, ha llegado. Soportad tales gastos con resignada calma. Él niño llegará al término de sus estadios y tendréis en casa un abogado, un médico ó un farmacéutico famoso... ¡Ah! También tendréis que buscarle an destinito de 2.000 pesetillas, porque de otro modo, ¡cualquier día os desquitáis de los actuales dispendio. ocasionados por la apertura de curso. Ya están en su casa los Sres. de López, y conic. es JOS López hay otros tantos López que también han regresado á sus respectivos hogares. La noticia no tiene, en sí, nada de interesante. Sin embargo, la llegada de estas familias burguesas á sus nidos de invierno está impregnada de cierta amarga filosofía. Después de rodar por hoteles y Casinos, el propio hogar produce siempre una sensación de mezquindad y pobreza. Los Sres. de López Rodríguez ante sus empolvados muebles, ante sus viejos cuadros, ante sus habitaciones bajas de techo, sienten una angustiosa opresión. Lo ven todo cursiy aprecian el deterioro del decorado, las máculas de los muebles, los mil detalles, en fin, que descomponen el conjunto elegante á que vienen acostumbrados. En viaje se excitan las ideas de lujo, se ve todo en chic, se habla como habituado al confort, y luego al volver á nuestra usa la decepción es terrible. La primera idea que surge es la de hacer reformas en el local doméstico. Por lo menos, es preciso cambiar el papel de un par de habitaciones, comprar una nueva sillería y modernizar la salita de recibir. Durante la estancia veraniega en playas y en bal-