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JC- -Jt m SARLVUELTA La economía es evidente, pero la fatiga del perro h a de ser grande, y sin duda el ingenioso afilador tendrá que cambiar á menudo de motor. Los domingos ofrece el emperador M e n e l i k el ghebeur, que es wn almuerzo solemne. Los invitados dicese que son 15 ó 16.000, ministros, funcionarios y soldados. Un el fondo de la enorme sala hay una tribuna de 24 metros por 12, de 70 centímetros de alta, eri donde está colocado el trono del Emperador, que almuerza allí rodeado de un centenar de grandes personajes. El menú es de una gran sobriedad: pan, sardinas, un trozo de carne cruda con sal y pimienta. U n a cortina dé terciopelo separa Ja augusta asamblea que almuerza en la tribuna, del resto de los numerosos comensales. La sala donde el almuerzo se efectúa tiene 80 metros de larga, 50 de ancha y. 25 de altura. Todos- estos datos Son de procedencia italiana. ErL ALMUERZO DE MENELIK que me gustan los. huevos con delirio. Mil gracias. Pero yo tengo la costumbre de comer solamente las claras, de modo que la yema se la dejaremos á los pobres. Y devolvió las monedas al cura, que quedó encantado de la generosidad y de la cortesía del artista. CANTARES ILUSTRADOS ANÉCDOTAS NA FRASE DE jo 4 PARTB Después de la jornada -del X I I I Vendimiario, el joven general Bonaparte había sido encargado delmando de la guarnición de París en momentos en que el pueWo estaba agitadísimo con motivo de una gran escasez. Bonaparte, seguido de su Estado Mayor, recorría la ciudad, y se vio rodeado por uno de los grupos, en el que predominaba el elemento femenino, que era á la sazón el más exaltado, que pedía pan á gritos. Una mujer alta y muy gruesa era la más vehemente, y se puso á gritar: -Toda esta cáfila de oficialitos se burla de nosotros. ¿Qué les imperta que el pueblo se muera de hambre, mientras ellos engordan? Bonaparte, que er entonces muy delgado, se colocó enfrente de la obesa matrona y la dijo fríamente: -Míreme bien, y diga quién de los dos está más gordo, La pregunta, en tono tranquilo, produjo una carcajada general que desconcertó á la oradora. U No me importa, CTO juez, que ziempre me tenga preza ziendo la caree zu arma y uzia la carcelera. Viajando de incógnito Mons. Affre, arzobispo de París, en una diligencia, vestido como un sacerdote cualquiera, le dijo un comisionista que se las daba de gracioso durante todo el viaje: -Vamos á ver, señor cura, puesto que habéis estudiado, sabréis resolverme esta pregunta: ¿En qué se diferencian uu asno y un obispo? -No puedo responderos- -contestó el prelado tranquila y afablemente. -Pues es muy fácil. La diferencia está en que el obispo lleva su cruz en el pecho y el burro en el lomo. Todos los viajeros rieron el chiste, incluso monseñor Affre, que, dirigiéndose al comisionista, le dijo á su vez; -Y vos, joven, ¿qué diferencia halláis entre un asno y un comisionista? -Esa sí que no la veo. -Ni yo tampoco- -contestó el prelado, produciendo la risa de todos, menos el interesado. D ONDE LAS DAN, LAS T O M A N Un cura de los alrededores de París invitó al famoso actor francés Levassor á tomar parte en una función benéfica Aceptó el artista y su nombre atrajo gran concurrencia que hizo muy productiva la fiesta. El cura, agradecido, tomó unas monedas de oro y metiéndolas dentro de uno de los huevos de Pascua, que no tienen valor aparente, entregó éste al célebre actor. Este lo tomó, y partiéndole, vio las monedas, y dijo al cura: -Habéis tenido una excelente idea señor eura, porfL HUEVO DE PASCUA Mala condición la tuya, te espantas del buen cariño como las muías se espantan de las piedras del camino.