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ñ YH Í MIKO- -Las cosas en su terreno, y el chocolate á dos cuartos; miste, guardia, aquí, la joven, no está en su juicio; -Cuidao, no descarrile. -Silencio; prosiga. -El quinientos cuatro que, al parecer, es un hombre, apreciará mi relatofidedizno, y, aunque guardia, tendrá discreción y mano pa darle á ca cual lo suyo, como lo manda el decálogo; aquí; -al parecer, la joven me tomó por un geranio, y denJe el piso de encima de mi casa, me dio un baño; la custión es que yo estaba en camiseta sentao al balcón, con la cabeza reclina sobre este brazo, y en esto que me cae agua del segundo; doy un salto, miro p arriba, y me veo á la señora regando, lo cual que la dije, digo: Vecina, que estoy debajo, riegúele usté las narices á su marido, qu e es chato. Viva, cosa no tie malicia, y. el hecho no es pa tomarlo cbítio: una misa de réquiem; pues me pus como un trapo, y dijo que me tendiera al solpa secarme; vamos, estuvo esta criatura que ni pa un concurso; claro que no faltó el auditorio de vecinos desalmaos que la jaleaban, y uno, tan y mientras, chorreando y al balcón, como un botijo. Ahí tie usté el hecho explicao; que luego llegó usté á tiempo, por casual, y que abusando aquí, la joven, del físico y del ros, le ha molestao, y que tome usté, si fuma, y que déme usté esa mano y ciicalarachi. -Oiga, ¿usté por quién me ha tomao... -Hombre, yo, por un pi ncipio... ¿Yo, prencipio? -Autoritario. -Aquí, la joven, alega de que usté soltó un vocablo que ofende al padrón en pleno de la señora. -No hay caso; es que con estas calores, créame usté, no es extraño... Tampoco lo es que yo le haiga con esta calor regao. -A ver si va usté á cobrarme la ducha. -Filosofando: que estas cosas son corrientes en los meses del verano, y que son ustés culpables ambos á dos del escándalo, y. como tal les impongo multa á los dos, y arreglaos. ¡Pero, sscuche usté! -No quiero. ¡Pero, venga Usté acá! -Vamos, que yo soy más inflexible que el Código, y lo cfué hablo se puede escupir en bronce ú en berroqueña ú en rtjárifliaL- -Pero, hombre, tenga usté Icgffca. -No me da la gana. ¡Andando! ¡Un favor! -Venga. ¿Podríamos, si á usté le place, tomarnos antes dos copas de vino? -No bebo. -Miste que el caldo es de Valdepeñas. -Hombre; ¿de Valdepeñas? Paisano de mi mujer. -Y mu frío que lo da el señor Nastasio. -Si es que con el uniforme... -Cuélese usté, yo le tapo. ¿Qué tal el vino? -Canela. ¿Y de la multa? -Ni un cuarto. ¿Nos bebemos otra? -Bueno; y pa otra vez más cuidao y polcrituz y prudencia. ¡Y un impermeable barato! -Y agradézcale usté esto á mi mujer y al paisano. ANTONIO CASERO. OIBUa J D E HUERTAS