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ií i n I? K- r V V, A -íSi- A- r í- LA CORTE DEL KAISER ¿Quién ha dicho que del MecHemburgo no salen más que rubias gordas aficionadas á la cerveza? Ved á la Kromprinzesin alemana, negra como la endrina, esbelta como la palma, espiritual y alegre como el champagne. Vedla imponer la moda á las hombrunas berlinesas y llenar de asombro á estos burgueses alenianotes que desde los tiempos de la infortunada Reina Luisa no habían visto en la corte imperial una figura tan elegante, tan simpática y tan airosa. La Kromprinzesin estuvo algún tiempo en entredicho... Esperemos- -decían los berlineses. -Veamos si es una buena alemana. Cuando dio el primer nieto al Kaiser, los alemanes comenzaron á desarrugar el entrecejo. Ha transcurrido otro año, ha lanzado al mundo otro segundo vastago, y ya tiene á todo el Imperio contento... ¡Así se hace! ¡Esas son las Reinas que Alemania necesita... La princesa Cecilia lleva el mismo camino que su augusta suegra, y á la vuelta de unos cuantos años habrá dado también media docena de Príncipes más á este formidable Ejército alemán, á los cuales veremos retratados en todas las posturas y con todos los uniformes para complacer á su imperial abuelo. jY cómo conoce sus clásicos la princesa Cecilia! Apenas han soltado los andadores los pequeñuelos, cuando ya los está vistiendo de uniforme para que inmediatamente los fotógrafos berlineses hagan millones de tarjetas postales, que los alemanes adquieren entusiasmados... ¡Pobres angelitos Yo me imagino á las inocentes criaturitas como acabo de verlas en estas fotografías que llenan los escaparates de Berlín... Aquí está á horcajadas sobre un caballo; allí, vestido de coracero de la Guardia imperial, calado el pesado casco, sujeta al pechito la fuerte coraza, desnudo el sable y levantado como si fuera á mandar una carga... Y el inocente ángel de Dios tiene una apostura marcial, mientras con su carita asustada se le ve mirar al objetivo, temiendo que de aquel aparato salga alguna cosa desagradable... Al llegar las Pascuas, nueva serie de retratos representando á los príncipitos- -siempre vestidos de uniforme, naturalmente- -rodeados de juguetes. Pero losjugaetes no son el polichinela, ni el automóvil con catástrofe, ni los muñecos automáticos... Los juguetes que regala todo el mundo á los príncipes alemanes son cañones, castillos, sables, fuertes y bombas de artillería... rellenas de chocolate... Es preciso que se vayan acostumbrando al fragor de las batallas. Los berlineses se entusiasman al verlos porque creen que de cada uno de los augustos vastagos va á salir otro F ederico el Grande, otro rayo de la guerra capaz de ensanchar aún más el imperio, para que puedan caber en él, holgadamente, un millón de alemanes que las fecundas GreUhen lanzan al mundo todos los años. La Kromprinzesin, en tanto, imita al Kaiser, y se le parece en lo de tener tiempo para todo, porque es madre amantísima de sus hijos y diptómata hábil y sutil... Las berlinesas la han elegido por modelo... En todos los comercios hay corbatas princesa Cecilia sombreros princesa Cecilia capas princesa Cecilia Ella lanza las modas y las impone, y sabe además captarse las simpatías de todos, atraerse todas las voluntades. Díjose al principio del matrimonio kromprinzesco que no sería duradero, porque se sabía que el heredero imperial bebía los vientos entonces por Geraldine Parrar, la cantante de los teatros de 1 corte. El Kaiser ahogó esta pasión haciendo salir del Imperio á la comedianta, con lo cual las gentes creyeron que el pelígr. no estaba más que aplazado... No contaban con el talento de la princesa Cecilia... Dos años después del ma trimonio, cuando Geraldine Parrar, que había jurado no volver jamás á Alemania, se presentaba de nuevo en la Opera de Berlín, la primera que acudió á cumplimentarla fué la Kromprinzesin, que organizó además un banquete en palacio en honor de la rival desdeñada y la colmó de regalos y atenciones... ¡Oh! La Kromprinzesin alemana es una especie de canciller con faldas... Decid, decid ahora que del Mecklemburgo no salen más que rubias gordas aficionadas á la cerveza... LA KROMPRINZESIN JOSÉ JUAN CADENAS.