Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
las veces de ama de llaves. Servíale adeníás un mozo más reservado aún que su amo, era mudo, el cual hacía oficio de escudero y acompañaba á su señor cuando iba á asistir á algún enfermo, siendo pottador de la cai a con los instrumentos de operar, y si era de noche, de una gran linterna para alumbrar sus pasos. El tal mozo servía también de ayudante, y, atento á los más leves gestos del doctor, ten ia siempre prevenido el bisturí ó el vendaje que éste necesitaba para sus manipulaciones. No había, pues, medio de averiguar nada por conducto de esta servidumbre que, á más de salir poco de casa, no murmuraba del amo ni estaba quejosa de SMS aatos. Pero como no hay secreto que una decidida vo- la casa que habitaba mediante escrituras pasadas ante los escribanos de la Cámara. Todo estaba, pues, en regla, y no había resquicio por donde la crítica penetrar pudiera, porque se ajustaba á lo mandado en las pragmáticas, fueros y ordenanzas en uso y vigor. Poco resultado era éste para satisfacer la pública curiosidad, y todo el interés se concentró en averiguar la causa de que Stéfano Colombo, nombre sonoro, y apellido cuya notoriedad podía envanecer al más exigente, aunque ningún parentesco le uniera al famoso navegante descubridor de mundos, se hubiese transformado en ei vulgar Ksteban Palomo, que á mil leguas trascendía á plebeyo. Indudablemente algúnuii. st T ¡oeucerraba esta trasmutación, no explicable porque el autor de ella hu- W 1li ¿gk miam I Sh í ftl r Í K. luntad no sorprenda, ni reserva impenetrable para quien no tiene más oficio que el de inquirir vidas aje ñas- -y esto es de todos los tiempos y de todas las edades, -no faltó persona que pusiera empeño en averiguar el origen y procedencia del doctor Esteban Palorao, practicando, sin reparar en molestias, viajes, consultas y cuanto es conducente al caso, indagaciones en las oficinas de justicia, de iglesia, de milicia, de renta y hasta en el tribunal de 1 Santa Inquisición, viniendo á poner en claro que desembarcó de una galera de Genova; que sus papeles venían en regla, expresando que se llamaba Stéfano Colombo, nacido en Milán; que había seguido los estudios de medicina, comprado la autorización para ejercer este arte pagándola en muy buenas doblas, y héchose dueño de biera venido á vivir á nuestra patria, pues pudo hacer lo que ei gran Cristóbal, ó ssa españolizar su apellido y dejarlo en Colón, intuición maravillosa de éste, que dio motivo á que las tierras por él encontradas en medio de los mares se pudiesen llamar colonias y no palomias, como imbiera ocurrido si le llega á dar por traducir de una manera litera! su apellido Colombo. u n o aseguraba que el doctor había salido escapado de su tierra por motivos políticos; aquél era de opinión de que tratábase de un poderoso personaje, que ocultaba su título y blasones tras de ese seudónimo ramplón que á nadie podía engañar; estotro sostenía que no era sino un emisario secreto de la República fie Genova, venido á estudiar el poderío mercantil de la ciudad rival.