Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
3 f- i, 1 N Í OTI O melei- s uno en viajes de recreo. Y así se lo Iiice ver a la Teódtila; pero eya, qu es más arrisca qu el verbo atropevar por loo, me dijo: -Cástulo, paice mentira que t enfundan miedo cuatro nubes; á más qu hav azmenículos (como lo es el paraguas, por ejemplo) pa reírte de las nubes á mandígula batiente. ¿Pero qué tie que ver eso (la dije á mi consorte) con las témporas... ¿Amos á dir al Escorial yoviendo ú estando pa yover? -No sias tan tímido y alivia, que ya están las del tercero más emperejilas que si fuan jóvenes (lo cual qu han visto dar garrote á Riego, y hoy na más sirven pa vestir imágenes) ¿No quies venir... Pus m acompaña el tuerto d arriba, qu es un hombre mu simpático y c ¿ue m ha dicho algunos chicoleos... Total: que- -como sabe la Teoaula que soy un turco pa custión de celos, 3 qu á ese desahogao de la torízVo zi la be jurao que lo voy á dejar ciego como güelva á yauíarla rosa mística y estera mares y otros epítetos, que debió d aprender ese tió cínico cuand estudiaba (en su niñez) pa clérigo- -s armó entre yo y mi cónyugue un escándalo que ni los de La Cierva en el Congreso... Fué una garata de las más mayúsculas; y yo, pa terminar, me golví al lecho nuncial j- dije, digo, á la Teódula: -Si tiés ganas de viajes de recreo, pues dirte á la Central con un güen papiro y azquirir un biyete kilométrico. Mas- coino nos sabemos los carázteres uno d otro al dediyo va pa tiempo- -me se vino con mim ¡os la mu pérfida y me dio un par d abrazos de los güenos. Me fui, pa dirm en busca d un vedículo, mientras qu eya cargaba con el cesto de la merienda; y cuando mi conómetro (que va con los relojes de Canseco) señalaba las diez, yo y la Teódula vimos... ¡que s iba el tren! dend el paseo de San Vicente. Me se puso lívida la Teódula, y yo- -soltando uu terno, qu era decir ¡güen viaje! -di las órdenes siguientes al auriga, ú bien, cochero: -Condtícenos al sitio más recóndito del camino del Pardo y qu haiga fresco... Y los tres- -el auriga, yo y mi cónyugue- -dimos fin, mano á mano, á lo del cesto. Y á las diez de. la noche penetrábamos en casa. Y al decir las del tercero; ¿Qiié tal el viaje? -salta la Teódula, y las contesta: -Pus el viaje... güeiw, ¡granas; ¿y ustés... -Nosotras, cuand estábamos ya pa subir al tren, la dio el liistérico ífeí una d eyas) á mi hermana Prásedes d un moo tal, qu hubo qae yamar al médico de la estación. Y- al verla así, tan rígida- -dijo el doztor: Pus esto es epiléztico y la dio la mistura antespamódica, que fué mano de santo pa eya. Pero com estaba tan mal la probé Prásedes, hubo qu ejar el viaje de recreo pa mejor ocasión. Y va mi cónyugue y dice: ¡Vaya, vaya! Pus... ¡m alegro! ¿De qué s alegransté? -Pus de qu el síncope no fuá na y que la probé n haiga muerto... ¡Ay, yo l hubiá saritio por las v 7 X ra. as, $i gmó. ¡Per otra la que- daba dentro... ror la copia, CARLOS M I R A N D A DIBUJO D 5 ESPt