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un vuelo de 200 metros en compañía de su colega madame Teresa Peltier. La distinguida escultora üizo el pequeño viaje en el aeroplano de Delagrange, á dos metros del suelo. La multitud la sal udó con entusiastas aplausos cuando Barnum aprovechó la enseñanza, y en su larga vida de empresario hizo lo posible porque se hablara siempre de su circo. 1 A TORTA DE REYES Tenia el cardenal Fleury noven ta años, y se lamentaba ante su ayuda de cámara, que también era muy viejo, de lo poco que le quedaba de vida, y su buen servidor ideó una estratagema tan galante como original. En el día de Reyes invitó á comer con su amo al conde de Beaupré, el abate d EnnevíUe, el conde de Gensac, el marqués de Nogaret, la princesa de Montbarey, el marqués de Flavacourt, la marquesa de la Faye, la condesa de Combreuk, el conde de Saint- Mesme, la marquesa de Condray y la de Anglure. Cuando se trató de partir la torta de Reyes, dijo el cardenal con tristeza: -Este honor corresponde al más joven, y yo tengo noventa años. -Perdonad, monseñor, -dijo la princesa de Montba rey, -yo nací el 15 de Enero de 1651 y, por consiguiente, tengo dos años más que vuestra eminencia. La otra vecina del cardenal, dijo: -Yo no tengo más que noventa y uno. ¿Noventa y uno? -preguntó eí eardenal estupefacto. -Yo os llevo un mes, marquesa- -interrumpió el conde de Beaupré. -Y yo mn año- -añadió el abate d Enneville. Sucesivamente fueron declaraido su edad respectiva los demás comensales. La marquesa de Anglure tenía noventa y seis; el conde de Gensac, noventa y cuatro; Nogaret, noventa y cinco; la Faye, noventa y seis; SaintMesme y la condesa de Combreuk, noventa y siete El cardenal tuvo que partir la torta como más joven. ¿Es esto casualidad ó apuesta? -preguntó, y entonces vio á su ayuda de cámara radiante de alegría, y le agradeció tanto la idea de haber reunido aquellos convidados, que le dejó un legado importante. Fot. M Rol descendió del aparato. Mme. Peltier se mostró encantada de su breve excursión aérea, y quedó proclamada la primer mujer que ha volado en aeroplano. QUE SE REPITA! ANÉCDOTAS jph CIRCO BARNUM El célebre empresario americano Barnum debutaba en la ca Los vecinos de Chartres y los d i Montlerv rrera. Desembarcó en una ciudad americana con su sienten gran alegría al veros hoy aquí. asociado Lindsey, y como temieran una entrada peque ¡Oh, nieto del gran Luis! el cielo os aconioaña. Felipe de Borbón ña, se les ocurrió el siguiente rus ¿que el mismo Barbon, bon, num refiere: dichoso reinará Estaba el país emocionado y revuelto con motivo de ra, ra, cien años en Kspaño. un crimen, ü n pastor, llamado Avery, era el presunto asesino de una muchacha; pero por falta de pruebas Encantado el monarca de la sencillez del cura, le dijo: concluyentes le había absuelto el Jurado, y se decía que- ¡Que se repita! si no os fatigáis. andaba oculto en los alrededores de la ciudad. Al llegar Repitió el cura su canción, y el rey le dio 10 luises Barnum cerca del hotel, Lindsey comenzó á decir al para los pobres. oído á los que pasaban: -jQue se repita! -gritó á su vez el cura, -si V. M. no- ¡Es Avery! Es él. ¡Le reconozco perfectamente! se fatiga. La multitud le rodeó, le empujaba y gritaba sin cesar: El rey, riéndose de la salida, mandó doblar la suma. ¡A la cárcel, Avery, á la cárcel! Así se fué acercando al hotel, y entonces gritó desesperado: ¡Lindsey, amigo Lindsey! C H I S T E S Y CARICATURAS- ¡Calla! ¡Si parece mi amigo Barnum! ¡Hubiera ju RABAJO PERDIDO A un joven bastante reñido con el rado que era Avery! aseo personal le ofrecía una señoEl drama acabó en saínete, pues la gente se reía de la peripecia de los nuevos empresarios del circo, y como ra que le quería mucho, presentarle á una muchacha que Barnum, contemplara tristemente su sombrero conver- era un excelente partido. ¿Es guapa? tido en acordeón y sus ropas estropeadas, le dijo Lindsey -Una preciosidad y además no toca el piano y sabe en tono paternal: -Barnum, eres joven. Más tarde juzgarás mejor esta hacer calceta. ¿Cuándo me presenta usted? aventura. Cada cual en la vida tiene su circo. Lo impor- -Antes quisiera hacerte una recomendación, que t ú tante es que se hable de nuestro circo. Cuéntase que al ser elevado al tronc de España Felipe V, en 1707, pasó pot una aldea cercana á París, y cuyo cura, seguido de gran número de vecinos, se presentó á ofrecerle su homenaje: -Señor- -comenzó, -las arengas largas son incómodas y los oradores fastidiosos, así que me contentaré con cantar.