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f MESA RLVU LTA CANTARES ILUSTRADOS municara sus pensamientos de una manera más legible. El mariscal escribió otra carta por el estilo de la anterior, y el cardenal le contestó: sVuestra segunda carta no es más legible que la primera; per nuestro propio honor, no me vuelva usted á escribir para que no se diga que el Rey tiene un ayo que no sabe escribir y un pre ¿eptor que no sabe leer. 1 AGONISMO ELOCUENTE El Señor de Besemeaux go zaba de bastante favor con el cardenal Mazarino. Uno de sus parientes, gran servidor del Rey, pero poco favorecido por la fortuna, le rogó que le presentase al ministro. Previno Besemeaux al cardenal, asegurándole que su pariente no tenía que decirle más que dos palabras. -Por dos palabras, bueno- -dijo Mazarino, -pero dos palabras y nada más. El pariente fué recibido con la recomendación de no decir más que dos palabras. Era en invierno, y para salir de su apuro el pobre gentilhombre dijo, acercándose al cardenal: -Monseñor: frío y hambre. -Fuego y pan- -contestó Mazarino, concediéndole una pensión. El dux de Genova Antonio Adorno se fugó durante un motín, y los genoveses eligieron en su lugar á Jacobo Fregoso. Arrepentido Adorno de su cobarde fuga volvió á entrar en Genova con el mismo secreto que había salido, y sorprendió á Fregoso en el momento que iba á sentarse á la mesa, y le dijo: -Habéis mandado preparar esta comida para vos, pero comeremos juntos y después os retiraréis á vuestra casa. P A N Q U E T E INTERRUMPIDO Ivlevéá u n pintor tu retrato para que me lo copiase, y el pintor no pudo hacerlo por no saber pintar ángeles. DE VALOR Del Rey Malcolm de Escocia se cuenta que habiendo sabido que se tramaba una conjuración contra su vida, llevó al jefe de la misma, con pretexto de pasear con él, á un bosque retirado, y desenvainando entonces la espada, le dijo: -Si queréis quitarme la vida, no me la quitéis como asesino; saca tu espada, y si puedes, quítamela como caballero. El traidor se arrojó á sus pies lleno de admiración y de gratitud; el Monarca le perdonó, y tanto él como sus cómplices fueron en lo sucesivo fieles servidores de tan noble Rey. El sobriuo de un cortesano de Enrique IV de Francia mató á un hombre en una disputa, y el cortesano, valido de su favor con el Monarca, esperaba que su pariente quedara impune. Habló al Rey con gran interés; pero Enrique IV quiso que se hiciera justicia, y lé contestó: -Muy bien está que vos habléis como pariente, pero yo debo hacerlo como Rey. Yo os disculpo por vuestra petición; dispensadme vos por mi negativa. Kl último condestable de Montmorency no sabía escribir ni su nombre, y cuando tenía que firmar usaba de un sello que llevaba siempre consigo; y lo más curioso es que el bueno del condestable decía que era una gran vergüenza obligar á los gentileshombres á aprender ese embrollo de A CULTURA DE ANTAÑO RASGO LA RECOMENDACIÓN Tiene tu boca más perlas y coral que el Océano; ¡qué más perlas que tus dientes! ¡qué más coral que tus labios! El mariscal de Villeroy, ayo de I Uis XIV, escribía de un modo absolutamente ilegible. Un día escribió una carta al cardenal Fleury, preceptor del joven Monarca, que no pudo descifrar una sola palabra, y le suplicó que le eoNA FRASE DE FLEURY u ANÉCDOTAS Elgran Conde, harto ya de escuchar á un fatuo frases de alambicada cortesía, que hablaba sin cesar de su señor padre y de su señora madre, llamó á un criado y le dijo: -Mi señor lacayo, diga usted á mi señor cochero que enganchen mis señores caballos á mi señor carruaje. PEFINAMIENTO DE CORTESÍA