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g 5 f R ARÉítAS OE HOMBRES CÉLEBRES fEA L U L A SRVET Erasmo J e Rotterdam tenia tal aversión al pescado, que no podía olerlo sin tener calentura. Enrique I I I no podía estar en una habitación donde hubiese un gato. Julio César Scaligera aborrecía los berros. I adislao Jagnetton, las manzanas, y Cardan, los huevos. Duchéne, secretario de Francisco I, no podía oler una manzana sin arrojar gran cantidad de sangre por la nariz. El filósofo Crisipo se caía en cuanto le hacían una reverencia, y Juan Rol, caballero de Alcátitarü, se desmayaba cuando oía la palabra LAS AGUAS DE GESTONA EN AMÉRIGA A juzgar por el extraordinario éxito que está alcan zando la importante Compañía anónima de las aguas y balneario de Cestona con la exportación al extranjero de estas maravillosas aguas, van á ser muy pronto las más famosas del mundo. Al brillante triunfo conseguido por ellas en Francia, donde la Academia de Medicina de París autorizó su importación y venta en toda la. República, hay que sumar el que han obtenido en los más importantes mercados de América desde el momento mismo en que en ellos han sido conocidas. Nada tiene de extraño que en todas partes merezcan tan grande aceptación estas incomparables aguas, análogas en su composición á las de Carlsbad (Alemania) y sin rival en el tratamiento y curación de las enfermedades del hígado, ríñones, bazo, intestinos y tantas otras que afligen á la humanidad. I, as aguas de Cestona véndense en botellas de litro al precio de pesetas 1,25 en las principales farmacias y droguerías de España, y en su depósito, plaza del Ángel, 18, Madrid. I os pedidos directos deben hacerlos los interesados al administrador de la Compañía en Cestona (Guipúzcoa) Doscienlas cincuenta leguas llevo de navegación, doscientas cincuenta penas llevo ya ea el corazón. RENGLONES CORTOS YO Y MI AMIGO No te ofendas si ves que en este caso, iue es para ti muy serio, dejo de complacerte, y el favor que me pides te lo niego. Será inútil que invoques los títulos antiguos que tenemos de amistad y cariño, de mutua de- voción y mutuo afecto, porque si es evidente que los dos como hermanos nos queretnos desde que, unidos por estrecho lazo, éramos los peores del colegio, al llegar este instante dejas de ser mi amigo y te lo pruebo. Me he pasado la vida siéndote fiel en todo hasta el exceso mirando tus asuntos como míos y á tu defensa sin cesar saliendo, con lo cual he logrado (y tú sabes muy bien que no te miento) tener tres desafíos, de los cuales por milagro de Dios resulté ileso; haber reñido con mi esposa un día y haber estado á punto nada menos de entablar el divorcio y vivir separados, por el hecho de ser cómplice tuyo y ocultarte tus locos devaneos. Aparte de estas cosas y otras que no recuerdo, te pudiera citar muchos detalles que me dan la razón en todo esto. Cuando como en tu casa, como soy el amigo verdadero, todo está bien y no hay que preocuparse; pero si el convidado es Juan ó Pedro, á quien jamás favores le has debido, entonces la cuestión cambia de aspecto, CANTARES ILUSTRADOS Aquel que nunca fué cosa, y que cosa llega á ser, quiere ser tan grande cosa ¡que no hay cosa como él