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CUADROS M A D R I L E Ñ O S EN LA K E R M E S S E (PROSA RIMADA) á usté por un casual, jovencito? ¿Que si me gusta? V aya una niña de baten, señora! ¿I e gustagüeno el mucho comer. -Pus el quedars en ayunas ¡Rediezl- ¿Como cuánto? -Como muclio. -No es tamién es malo. -Tamién. ¿Es hija d usté? ¡Pa chasco! ¿Y es mu joven? -Deciséis años pa el cinco d Oztubre. ¿Cómo se yama? -Isabel Segunda. -Nombre de reina. ¿Fué algún antojo? -Tal vez. ¿Y no tiusté más? ¡Ni ganas! -Pus entadía... -Puá ser... Y usté, ¿es el padre Ripalda? -No he sío aún padre. ¡Pensé... Usté ya tendrá más años. -Voy á cumplir véntitrés. Pero... ¡cuidao qu es bonita! ¿De verdá? Cómprela usté dulces. ¡Y sí se los compro! -Iva van á hacer pupa. -Bien se conoce qu usté iznora con quien habla. Ya lo sé. Con algún préíicipe ruso, que vino en el suresprés ú en un automóvil. ¡lile! Señora, yo soy chauffeur ¡Ay... Convídela usté á chufas, si es chiifero. A mí y a me paecía qu usté ocupaba un- puesto elevao. ¡Y bien! Otros oficios hay plores. ¡Ay, no m atropeye usté; no vaya á, cogerle el bando del conde d EmpeñalYer... -Señora, yo n atropeyo; sé mi obligación mu bien. Y á más, sería una cosa, pero mu sensible, que se quedará su hija güérfana de padre y madre... ¡Chipén; pus sí, señor, que soy viuda, aquí dond usté me ve! ¡Salú pa recomendarle á Dios! ¡Quia! ¡Si mi viudez no dura na más qu el tiempo qu estamos en la kermes... Por eso l he dicho enantes: t aquí, dond usté me ve -Pus que le viva su esposo muchos quinquenios... -Amén. Y usté que lo vea. -Claro qu algún día lo veré, si se pone en mi camino. ¡Quia, hombre! ¿Qué s ha de poner? Va siempre por las aceras. -Güeno. ¿Bailamos, ú qué? ¿Yo. y usté? -No; yo... y su niña. -I a duelen mucho los pies. Eso se quita bailando. ¿Cómo... ¡Bailando! ¿Otra vez? ¡Si ya l habiamos oído... Mi hija no baila. ¿Y usté... -Yo m entiendo ¡y bailo sola! ¡Mia qué gracia! Yo tamién; sólo que pa estarme quieto no vendría á la. iermés... -GrVLeno; basta de conversa, jovencito. ¿Ve usté aquel guardia que l está mirando? Pus es. ¡mi esposo! ¡Rediez! ¿Se siente usté mal? -Me siento, pero mu requetebién. Y pa que nadie lo dude, me siento aquí... al lao de ustés. Digo, pa eso están los bancos, y á ver si va á poder ser qu haga un servidor su gusto! -Haga usté lo que le dé la gana; pero mi esposo puá que se venga tamién á sentars aquí, y entonces... ¿Es d á caballo, ú d á pie? -Es munecipal, y sobra pa que no se burlen d él como hombre ni como guardia, porque tie lo suyo y tie vara alta con el alcalde. ¡Mía qué Dios! ¡Y yo tamién! ¡Ah, sí! Ya me s olvidaba que viaja usté en suresprés... -No; pero soy el mecánico del conde de Peñalver... -Pus oiga usté. Hablando en serio: ¿tiusté confianza con él? ¡Mas qu un concejal! -Entonces le voy á decir á usté la verdá pura. Bli esposo s encuentra hoy en I eganés. ¿En el raalicomio? ¡Magras! Déjem usté hablar, ¡rediez... El caso es que mi marido no trabaja ya hace un mes. ¿Por qué? -Porque no le sale trabajo... Conque si usté, como dice, es el fatóíum (ú mejor dicho, el chufer; ú siase, como se diga, que yo no entiendo el inglés) y, en fin, si es usté el mecánico del conde d Bmpeñalvér, y Paprecia á usté unas miajas y tiusté mano con él, no sería mu difícil que le pudiá usté meter en las obras de la Viya ú en las del Ensanche. ¿A quién... -Hombre, pus á mi marido, pa que se gane ocho ú diez ríales, ú mejor, tres pelas, ¡y yo se lo estimaré! -Corriente; pero con una condición. -Amos á ver. -Que baile su hija esta noche comigo. -Pus, si eya quie, por mí n hay incomeniente... ¿T has enterao, Isabel? -Sí, madre. -Pus anda, alivia, porqu á falta d un marqués que te saque á bailar... ¡Menos da una piedra qu un chufer! (Mauqu es una lagartona, ¿cómo ha caído en la red... Por la instruineutaciún CARLOS MIRANDA D BUJO DE SANCHA