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nr inr- -ir f MESARLVVJELTA T F PENSAMIENTOS Cada verdad nueva qué aparece en la tierra, es sellada con la sangre de un profeta ó de un dios. IvAMARTINE. El que estando enojado impone un castigo, no corrige, sino que se venga. MONTAIGNE. Cuando por mutua inclinación se acercan dos almas, la amistad en breve término se hace antigua. TAMAYÓ Y BADS. El espíritu de una revolución se compone de pasión por el objeto y de odio á los que sirven de obstáculo. THIERS. Aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra. QUEVEDO. Si leñéis una voz dulce y una mano acariciadora, con tío hilo conduciréis un elefante. EL- SAA I. El templo de la gloria no está en un valle ameno ni en vega deliciosa, sino en la cumbre de un monte, adonde se sube por ásperos senderos entre abrojos y e. pinas. SAAVEDRA FAJARDO. Xas mejores frutas son las que han sido picadas por los pájaros; los hombres más de bien son aquellos en quienes se h a cebado la calumnia. POPE. CHISTES Y CARICATURAS SINCERIDAD- ¡Que no he comido todavía, caballero! ¡Farsantel Ya hace un año que me dice usted lo mismo. -Es que yo no como üasta que me retiro de pedir. u N ELOGIO- -Esa señorita canta como una sirena. -Me parece qne exagera usted. -Me refiero á las sirenas de los automóviles. ¿Conque dedica usted á su chico á vender periódicos? -Sí, señora Ramona. He querido que tenga un oficio y no ande corriendo por esas calles. N RESABIO IN- Reflexión de un ciclista después de CORREGIBLE beberse el vigésimo bock de cer: veza: ¡Es maravilloso! El año pasado tenía un caballo, y le tuve que vender porque se paraba delante de todas las tabernas y no había modo de hacerle andar. ¡Este año me he comprado una bicicleta, y tiene el mismísimo resabio! ENTRE VECINOS u ANÉCDOTAS o s GUISANTES El raanscal de Sajonia, queriendo DEL GENERAL obsequiar á su Estado Mayor al principio de la campaña, hizo que le enviaran de París una cantidad de guisantes, que estaban entonces bastante caros, y prohibió á su mayordomo que dijera nada. Le satisfacía grandemente sorprender á sus convidados con un plato tan raro, tanto por la estación, ¡pues era en el nies de Marzo! como por el lugar y las circunstancias. Un día en la mesa notó que no aparecían los guisantes, y llamó al mayordomo y le dijo al oído: L LA CORTESÍA DE UN LADRÓN- Que usía lo pase bien. ¿Por qué no me quitas también el usía?