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El vals coreado del Caballero de Gracia, que interpretó con muchísima ídem y no menos distinción Joaquín Manini; la originalísima canción de la Metiegilda, que valió. una ovación tan grande como jvtsta á IvU cía Pastor; el sexteto de los R. atas (porque en él intervienen tres. Ratas y tres guardias) que fué repetido cuatro veces entre frenéticos aplausos, de que no pocos alcanzaron sus principales intérpretes, Mesejo, padre é hijo, y Julio Ruiz; el coro de los marineritos y el cholis dei Elíseo Madrileño, en que la graciosísima Lucía hizo Maestro Valvercte. AUTORES DE LA GRAN VIA Felipe Pérez, Federico Chueca, nuevo alarde de su inimitable sandunga picaresca y de su primoroso gusto artístico, justifican cumplidamente el éxito verdaderamente colosal de la obra. Y, sin embargo, toda aquella música había sido compuesta con muy distintos objetos; algunos números y a se habían, oído en otras zarzuelas, que pasaron á mejor vida otros fueron escritos para piano solo y alguno destinado, como ÍOÍ O de señoras, á otra obra, había quedado inédito por particulares circunstancias y pasó á La Gran Vía, convertido en aria, pues todos los números fueron arreglados y transformados convenientemente para acomodarlos á los tipos y á las situaciones de la nueva revista Pasó ésta de Feüpe á Apolo, volvió de Apolo á Felipe, celebró su primer aniversario con la 565 representación, y de allí fué á Novedades, alcanzando en Madrid más de 700 representaciones consecutivas. Después recorrió triuníalmente todas las provincias españolas, atravesó las fronteras, cruzó los mares y fué de una en otra nación, en el mundo nuevo como en el viejo, dejando per todas partes, como perdurables huellas, las encantadoras notas de aquella música ligera, fresca, alegre, retozona y jjegadiza. El libreto de La Gran Vía, escrito en tres noches, al que hubo que encajar lamúsica en otros tantos días, para satisfacer los imperiosos deseos y los irresistibles apremios de aquel simpático dictador teatral que se llamó Felipe Ducazcal y Las Heras, pudo levantar el vuelo á tanta altura y por tan gran espacio, gracias á dos íilás fuertes, poderosas, incansables, en las que estaban escritos estos dos apellidos: CHUECA- VALVERDE. Ccn alas así, el ave más humilde puede elevarse por los aires de la popularidad y dar la vaelta al mundo. FFUPR P É R E Z y ONZAl. EZ