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LAS ALAS DE LA GRAN VÍA la izquierda ae la entrada de los Jardines del Buen Retiro, recientemente talados y destruíaos por obra y gracia del Sr. Maura, y entre la verja que por ese lado cerraba aquel ameno lugar de esparcimiento del pueblo de Madrid y el anchuroso paseo del Prado, cuyo salón ha sido transformado no hace mucho en jardinito á la inglesa se inauguró el año de 1885 un teatro de verano, todo él de madera, hecho construir por el po pularéinolvidable FelipeDucazcal, que así trató de hacerse él mismo la competencia porque era á la vez empresario del inmediato teatro de los Jardines. Tenía aquel teatrito delante un extenso paralelógramo cercado por una valla de madera y destinado á café; subíase al pequeño vestíbulo por una corta y amplia escalinata, y su sala, bastante espaciosa y también rectangular, recordaba por su disposición la del teatro que entonces se llamaba de la Alhambra y después se apellidó Moderno hasta que, como otros mucbcs, ha pasado definitivamente á la historia. El dueño y empresario de aquel nuevo teatro le dio su nombre y pocas veces podrá emplearse la frase con tanta exacti tud, porque el teatro se llamó TEATRO F E LIPE; verdad es que en aquellos tiempos decir en Madrid Felipe á secas era decir Ducazcal, porque éste era el Felipe único el- íFelipe por antonomasia y así como cuando se dice, v. gr. San Felipe, todos entienden San Felipe, el apóstol, cuya festividad celebra la Iglesia el r, o de Mayo, sin que nadie se acuerde de los Neris, Benicios y otros Santos Felipes de menor cuantía, cuando entonces se decía Felipe todos pensaban en Ducazcaí, sin hacer memoria de que andábamos por el mundo S otros muchos Felipes más ó menos Pérez é insignificantes. IJl teatro Felipe fué inaugurado el sá bado 23 de de la de des EL TEATKO FELIPE 1 tro 5 Saparecido, -á cuyo frente estaban Pepe Valles y Juan José Lujan. La Dche de la inauguración se estrenó un apropósito titulado Salir del ISO, cuyo autor se hubiera contentado con hacer lo que indicaba el tulo; comici twnati, extravagancia que fué en aquella época muy ¡lebrada; A primera sangre, graciosísimo saínete de Matoses que aún aria reír hasta á los autores de la ley contra el duelo, y La calandria, sliciosa zarzuela en un acto de Vital Aza, Rateos y Chapí. F n aquel teatro y con aquel empresario se estrenó al año siguiente, 2 de Julio de 1886, una revista madrileña, cómico- lírico- fantásticodlejera, en un acto y cinco cuadros, escrita en prosa y verso y titu, da L A GRAN VÍA, original de aplaudidos autores según la costumbre e anunciar las obras en los carteles de aquella época. A los primeros compases de la introducción que indicaba una múca ligera, fresca, alegre, retozona y pegadiza, ya el público que llenaba teatro hizo ese movimiento especial y unánime de los que se acomoiu bien para prepararse á oir con risueña y complaciente predisssición. Al terminar el coro i. de las calles y plazas de Madrid y escuchar lufllo de -iti- 3 ú. iX- ná, ÍSL- MU, útí- m, tltí cí, títi- j a, títi- r, titi- dad, secreto del cartel estaba en gran parte descubierto, y todos se dijeron llenos de risa los ojos y las bocas- -Por aquí anda Chueca. Y por allí andaba, porque él y su inteligentísimo colaborador Joaquín Valverde, maestro insigne que, como nadie, lograba identificarse con: él, avalorando las perlas de aquella lozana inspiración al engarzarlas en el oro de su saber musical, eran los autores de la partitura, que fué toda repetida, reída y celebrada con grandísimo entusiasmo. FELIPE DUCAZCAl