Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DIÁLOGOS MADRILEÑOS p e r o hombre, ¿con paraguas? -Qué quiere usted, tengo muchísimo miedo de que vuelva la lluvia. -Imposible; cayó á principios de mes en tal cantidad y con tanta persistencia, que sería un verdadero prodigio el que nos castigaran otros temporales. jar e! paraguas. Aunque si bien se reflexiona... ¡Hola, Conchita! ¿tú tan temprano por la calle? ¡Ah, ya! andas de compras, las últimas compras ¿eh? ¿Tenéis, hecho el equipaje? ¡Buen equipaje vamos á hacer este año! Por supuesto, que ya le he dicho á Pepe que renuncie el acta. Después de todo, no le servía más que para, dejarme sola todas las tardes. -Pero, ¿qué os pasa? -Qué nos ha de pasar, que como es de la mayoría y este año no hay vacaciones parlamentarias... ¡Angela Manuela! ¡Ya ve usted si es divertido estar casada con u n diputado de la mayoría! Todo el invierno, en seguídita de almorzar, se me escapaba mi marido al Congreso. Pero, Pepe, le decía yo, ¿no se puede abrir la sesión sin ti? ¿Te han nombrado macero honorario? No, mujer, es que ahora cuentan el número. A ellos, les contaban el número, y á mí me contaban otras, cosas. ¡Hay gente muy mala, Conchita! -En fin, que este verano esperaba yo desquitarmeteniéndole pegado á mis faldas, y ahora salimos con que no hay vacaciones- Y todo por culpa de la Administración local, que de seguro no le importa á nadie. Por lo menos, yo le he preguntado mil veces á Pepe qué es eso de la Administración local, y él me; -Tendrá usted razón, pero yo á mi paraguas me atengo. -Si lo ha hecho usted cuestión personal... -No, pero sé qué tiempos corremos. ¿Han soltado sus paraguas los adversarios de la ley del Terrorismo? Ya ve usted que, según parece, también ese temporal pasó. -Efectivamente. -Pues ellos siguen con los paraguas abiertos. Mitin aquí, mitin allí, no se fían y hacen bien; en España siempre es conveniente desconfiar de los Gobiernos y de los nublados. -Pero ¡caray! si luce un sol espléndido. -No importa. ¡Si no hay una nube en el cielo! -Están agazapadas tras de lo azul y caen de golpe. -Si el barómetro sube todos los días. -El bajará rodando. ¡Ea! pues le digo que no llueve más. ¿Ee ha escrito á usted Orcolaga? -No, señor; pero se marchó la compañía de opereta inglesa. ¿y eso qué? ¡Que llovía porque cantaban! -Hombre, esa es una razón. -Vuelva usted á casa y deje sin temor ese molesto chisme, que, además, le está á usted poniendo en ridículo. Ea gente creerá que va usted á empeñarlo, y con su edad y su posición... ¡Caramba! tendría gracia. Vaya, adiós, voy á de- ha dicho: ¡Bah, á ti qué te importa, sería muy largode explicar! Y sí que debe ser largo, porque no seacaban nunca las explicaciones. Si parece el cuento del pa. stor que tenía la pata hinchada... ¡Y quedarnos en Madrid por la pata d e í pastor! Nada, que elija Pepe entre su mujer y la Administración local, que renuncie á mí ó que renuncie el acta.