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CUADROS MADRILEÑOS LAS MAÑANITAS DEL RETIRO Mañanas de primavera del Parque: si gran cariño me inspiráis, hacia ese niño siento aún más por su niñera... con quien riño por lo laro- o de la espera. Vino de Valladoliz SiMádriz atraída por la esperanza de verse libre, feliz é independiente á la usanza nuestra ante el cartaginés... Y ahora es una. s ¡mple... mezcolanza de niñera, institutriz, nurse y aj a. I, a ilusión de ser bomi (que decimos los franceses) h a olmado su ambición. ¡To he... That is ike queslión (quesdecimos los ingleses, ¡y ole ya la erudición... Tal fü í su desiderálum, y tuvo realización. ¡Oh, vánitas vanilátum! (que dijo el rey Salomón) ¡Lo que vale la instrucción... Saliendo de su desmayo de los días invernales, florece en el mes de Mayo la seña Naturaleza, y se viste de rosales de los pies á la cabeza... ¡Qué figura tan bonita me ha salido! Claroco, ¡si yo lie nacido para la literatura... Pues... -como íbamos diciendo- -á mi valisoletana la conocí una mañana vernal. Nos fuimos cperiendo sin querer, 3 cuando el toque de diana me cogía estando roque yo- -que soy todo un soldado rebajado (y que en buen hora lo diga) -para verme con mi amiga me marchaba del cuartel escapado (pero con licencia del coronel, del teniente, del sargento, y hasta del cabo furriel) y salía tan contento, dejando mí scoinpañía por la suya, por la de ella: que es tan bella mi Lucía como el sol de mediodía, como la polar estrella; tan hermosa comoíOrión... ¡Anda la Osa! ¡También sé Cosmografía... Antes que la dura ley me hiciera servir al rey con las armas en la mano me solía ir al Retiro muy temprano, y allí, por donde está el Tiro de pichón, me veía con mi novia, una cursi de Segovia que era la dislocación... v L TSÍ Y jugábamos á la gallina ciega que ya no se estila (mas no sé j o por qué se ha perdido tal costumbre) y á lo de ir pidiendo luraiire (juego de ¡as cuatro esquinas en cjue era tan desgraciado, que siempre estaba esquinado) ¡Horas dulces y- divinas, C ue perdí al caer soldado. Hoy, gracias á tni mñcxw ¡bien quisiera ser Í, niño, para c ue ella me cogiera con cariño, me cantara y me durmiera, ya en su brazo, 3 a mejor en su regazo! vuelvo á aquel bello y frondoso lugar, pavoneándome con el uniforme militar... Y es mi valisoletana tan sencilla, que no deja una mañana cíe darme una cajetilla do á cuarenta 3 cinco; y me tiene cuenta, porque luego en el cuartel se las vendo yo á sesenta á un hijo del coronel, que es sargento, 3 me gano en un nionie; ito un treinta y siete cincuenta de peseliUa por ciento... (Y no hay error ni omisión... Las matemáticas son mi elemento... iijLo que vale la instrucciór: y el tener ilustración y talento... r Mañanas primaverales (ó vernales) mañanitas del Retiro: cuando las auras respiro del viejo Parque, suspiro; y, cual los poetas liliaíes- -más melenudos que efebos, -bajo la fronda me inspiro 3 entre brotes 3 renuevos, me lanzo á los moldes nuevos... al llegar el mes de Ma 3 o. (Y si no los parte un rayo, ¡que me peguen á mí un tiro por la espalda ó de soslayo. Por la IRet rada CARLCS M I R A N D A DIBUJO Dü nUERTAS