Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
-Como comprenderás, no podía dejar de saludarla, ni tampoco volver la espalda y echar á correr; hubiera sido ridículo. -Pero sensato. -Tú tampoco lo hubieses hecho. Sus padres me invitaron á que almorzase con ellos. Y aquí tienes cómo en cinco minutos se perdió todo el fruto de mi viaje, y los consejos de mi tío, mi magüííica entereza, mi firmísima resolución de perpetua soltería fundiéronse al calor de la mirada de unos ojos garzos. ¡Muy poético! -Poético ó no- -dijo Manolo algo amostazado, -te hubiera querido ver en mi lugar... ¡Lagarto! ¡lagarto! ¡lagarto! -Pues aúu luché. Para huir de... la quema, y creyendo que permanecerían en París una temporada, anuncié mi venida á Biarritz para el día siguiente, y el buen Sotielos me dice: Hombre, ¡qué casualidad! También nosotros nos marchamos mañana. Ya tenemos encargado el sleeping. ¿Qué había de hacer? ¿Podía volverme atrás? ¡Para que creyeran que era p o m o viajar con ellos! -Y, claro, te resignaste. H i c i m o s juntos el viaje y... -No sigas. Ya lo dijo el clásico con música de zarzuela: Los impulsos dol queror no se pueden resistir... -Cállate, hombre, no cantes, que puede llover y tenemos proyectada una jira. -Bueno, JVlanolo. ¿De modo que es co. sa decidida? ¿Cuála? -Tu boda. -Archi- decidida. Irremediable? ¿F atal? -Ya ves, sólo falta que mi tío Paco, única familia que tengo, se decida á venir en demanda de la mano de IvOla... ¡Como no le traiga la Guardia civil! -Pero ¿tan terco está? E. stá furioso. No creo que consigas eso de él. -No tendrá otro remedio. Aunque me cueste hacer un viaje á Madrid. ¡Estaría bueno que se niegue á cumplir ese deber! Mañana mismo le escribiré una carta que eche chispas. -Oye, Manolo; si tu tío no quiere prestarse á darte la puntilla, cuenta conmigo- -dijo Pepe Peñalta con la lengua algo torpe por culpa del whiskey and soda (más por la de aquél que por la de ésta) ingeridos. -Gracias, Pepe- -repuso el o r o levantándose; -pero si echo mano de ti, no será á estas horas. ¿Por qué? ¿Crees acaso que la soda se me ha subido á la cabeza? Vives engañado. Esto que notas en mí son los picaros afiltracamientos que me aquejan. ¡A ver! ¡Mozo! Garfc K. -gritó. -Más whiskey. -Vaya, chico; hasta mañana. -Adiós, Manolo. Ya nos veremos. Y cuenta conmigo, ya lo sabes. Q haré muy bien; verás- -dijo incorporándose y muy ceremoniosamente: Marqués, tengo el honor de pedir á usted la mano de su encantadora hija, para mi amigo D. Manuel Mendueño. ¿Hace? ¡Y serías muy capaz de decírsele así! II De Lola á Elena. Queridísima Elena: Como viste, cum jlí al pie de la letra el plan que juntas trazamos. Convencido mi padre de la necesidad de obedecerme, como siempre, levantamos el vuelo y fuimos á Eras, en donde aprovechó la coyuntura para hacer una cura de aguas, según ahora se dice, que el médico le había recetado. sDe Ems fuimos á Bayreuth, á escuchar la tetralogía famosa (un caprichito mío) y encontré el teatro mny feo, los cantantes medianos y el público risible; en resumen, que no merece la pena de hacer el viaje. De Bayreuth volvimos á París, en donde pasamos tres semanas, durante las cuales mamá y yo apenas hicimos otra cosa que ver modistas y probarnos vestidos y sombreros, y cátate que la víspera de salir para Biarritz, se presenta en el comedor, á la hora de almorzar, ¿quién dirás? pues Manolo Mendueño. ¡Tablean! Nos saludó; mis padres le hicierou que almorzase con nosotros; nos estuvo contando su viaje por el Rhin y por Suiza, de cuyos lejanos países acababa de regresar la noche antes. Anunció su marcha, también á Biarritz, para el día siguiente, y hete aquí cómo por obra de la casualidad, vine á convencerme de que la inclinación que por Manolo siento, es algo más que simpatía iodif rente, pues en cuanto estuvimos juntos, sin poderlo remediar ninguno de los dos, volvimos á ponernos al mismo tono que el invierno en Madrid y en ese balneario al comienzo del verano. En fin, Elena querida, después de examinado todo muy despacio, hemos convenido en que, dada la manifiesta y clava intención de la suerte empeñada en reunimos, no debemos contrariarla sino dejarnos llevar de la corriente; sobre todo en este caso en que nos empuja tan del lado de nuestro gusto, con lo que ya comprenderás que la boda es cuestión de meses, no muchos, los precisos para hacer el iroiisseaii y ami: eblar á nuestro gusto el piso principal del hotel, que mis padres nos dejan, reservándose para ellos el bajo. No hay para qué decir que es absolutamente indispensable que hagas un punto en tu eterno viajar, y estés en Madrid en la época de mi casamiento. Olvidaba contarte un incidente, gracioso á fuerza de ser ridículo. Manolo posee un tío, don Francisco B Iendueño, que ha sido su tutor y á c u y o Jado ha vivido siempre (creo que sabes que mi futuro es huérfano) este buen señor- -á quien vagamente recuerdo, -solterón empedernido, quería que su sobrino siguiera su ejemplo, sin duda con objeto de que la raza de los Mendueñqs se extinga sobre la haz de la tierra, y está que trina con Manolo y contra mí porque le hemos corronipído. las oraciones. Pin resumen, ao había forma de reducirle á que viniera á pedir á papá mi blanca mano. Manolo estaba desesperado y hablaba de marchar á Madrid para traer al excelente tío por los cabezones... en fin, casi una tragedia. Pero no contaba éste con frescz ¿ra de su sobrina en ciernes, que agarróla péñola y le escribió una cartita diciendo, poco más ó menos: Querido tío Paco: dentro de cinco días, ó sea el lunes próximo y cumplo una porción de años. Celebraremos esta solemnidad con un almuerzo familiar, y tengo el gusto de participarle que su cubierto de usted estará colocado á. mi derecha. Hasta el lunes, pues, que le espera su afectísima sobrina... y aquí la firma. Me figuro la cara que habrá puesto mi tío Paco al recibir la misiva, á la que no ha contestado aún. Pero vendrá, es seguro. ¡Sería la primera cosa que yo no consiguiera! Y antes de que llegue la hora de los brindis ten la evidencia de que he hecho su conquista. No dejes de contestarme á vuelta de correo, y dame muchas, muchas enhorabuenas, pues está muy contenta y es muy feliz tu entrañable amiga, Lola. Manolo me encarga que te salude afectuosamente. III Biarritz. Manuel Mendueño. Frincess Hotel. Puesto que está, decidido ahorcarte, no obstante mi opinión contraria, y dado que no puedo evitar catástrofe, salgo mañana para esa, Paco. G. ANTHONY DIBUJOS D MÚNDE R 1 KGA