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¡íCíPO REVISTA ANO XVín ILUSTRA NUM. 893 MADRID, 13 DE JUNIO DE 90 b j í LA PRUEBA simpático y hospitalario sólo con alegrarla con ilores y distribuir hábilmente unos cuantos objetos de uso personal, corrigiendo la tiesura é incomodidad de las butacas y de a. chaise longue con media docena de cojines de distintas formas tamaños y colores. Elena Santomir es joven, veinticinco ó veintiséis años á lo sumo. Es rubia, esbelta, sin ser muy alta, tiene azules los ojos, los dientes blancos y menudos, y los enseña con mucha frecuencia en una sonrisa que presta animación y encanto á su rostro. Elamán- á la puerta del cuarto, y después de un ¡adelante! dicho con voz argentina y de simpático timbré, penetra rápida la lindísima í o l i t a Sotielos. Ambas jóvenes se abrazan con muestras del más vivo afecto. N una habitación del Regant Hotel, cuyos balcones dan sobre el magnifico parque de las Termas, está la condesa de Santomir muy ocupada en quitar á la estancia su aspecto de cuarto de fonda. Para conseguirlo, va adornando las mesas, la chimenea, los estantes colgados en la pared y el piano de media cola con telas antiguas y modernas de colores brillantes; sobre ellas, en artístico desorden, coloca fotografías dé personas de su intimidad, bibelots de plata, járroncitos de fino cristal y de porcelanas preciosas, en los que pone flores cogidas de un ramo que le acaban detraer. Va y viene de un lado á otro, alegre y ligera, haciendo gala de su buen gusto y probando que se puede cambiar una habitación vulgar é indiferente- en albergue E