Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
E L T I Q U I N O C O (i) POR PANCHO MERENGUE (2) Es la hora macilenta, cuando la sombra verde, del alto copaje del Tiquinoco, desciende y poco á poco se pierde, poco á poco, poco á poco... Una unción de nostalgia y de plegaria se esfuma intensa y melancólica subiendo hacia la fronda solitaria, tintineando notas de arpa eólica. Líistas de obscura claridad incipian sobre el Pano- ú (3) y llegan al Tiquinoco, que parece un monte de frondaje donde anida el siconi (4) cuyo canto ondula hasta y más allá del horizonte. Entre las fulguraciones que dibuja la tarde perecedera, pero infinita, rezuma añoranzas de cartuja ignota un cabañerío cubierto de patiotaia (5) En tanto el rebaño de ovejas lanosas camina hacia el aprisco, donde quedan rumiando soledosas y bastante lejos de San Francisco (6) Pero no son, ni el cabañerío intenso, ni el rebaño que corre con paso triscado, ni el crepúsculo véspero, inmenso, en lo vorágine de lo ideal engarzado, lo que presta neblinosas irrealidades al Tiqíiinoco pintoresco, sino la sombra llena de, ambigüedades cuando roza sobre el suelo fresco; los surcos donde crecen las sandogas (7) con hojas de esmeralda, á cuya vera se enhiestan y enaltecen las lipias (8) rojas y las tarecos (9) gualda; los surcos donde bambolean á trechos sus leves paraguas las tapaquiras (10) y los abanicos de los heléchos, en los que el céfiro tañe tinipaneos de liras; los surcos donde el alma cuaaiaqiieca las olorosas nardas busca, como el inca, el bandugo (i i) y el azteca la ceremonia sagrada de la cusca (12) Allí baja la sombra, tanto más negra cuanto más el día cae en su tumba, y por el verdura e se restrega arrancando melodías de ziimbirumba (13) desde la callada fronda en que nimbean las gifas (14) ingentescas y lejanas, cuya albura eflúvica nereidean amorosamente las taramaranas (15) hasta el fondo del boscaje en que se ofuscan los cauces de agua en que flotan las bicocas (16) que enamoradas buscan truncos romances y emociones locas, todo se postra ante la sombra verde que del alto, copaje del Tiquinoco, poco á poco se pierde, poco á poco, poco á poco... poco... á... po... co... MELITÓN GONZÁLEZ (I) TiqtiÍ 7io co, nombre que se da en Siid- America al bosque de mandangos, árboles gigantescos muy abundantes en los departamentos de Hualcatrepeque, Otratepeque y Jíotosongo. (2) Poeta amerieano. (3) Pa; í montaña cerca de Iticuqui, (4) Ave que ladra, de la familia de las óaíú- tcdaa v que anida en los maridangos. (5) Arbusto parecido al chicuniquí, con cuyas ramas cubren sus cabañas los iíidios 6- 2 ¿aí 2 íaí í í) r (6) San Francisco de California. (7) Planta que, pulverizada, usan como rapé los ctmcicaqnecas, tomándolo por los oídos. (8) Flor de la cueiica del río Nigaracaraguay; (9) Fruto con la cascara en su interior; con azúcar, sabrosón. (10) Arbusto cuyas ramas sirven de paraguas para defenderse del chapzíco, lluvia de suero. (11) 2 ííC 2 ¿íírí í? CíZ que vive con su suegra. 12) Ceremonia de la religión mozungui, (13) Especie de g u i t a r r a q u e l o s indios merendecas tañen restregando las cuerdas con virutas de mamayagtia. (14) Arboles de los que se extrae la gifina, substancia que los cttacuaquecas emplean en vez de manteca de Flandes. (15) Kanas con pelo qne se crían en el lago Hualcapalca. (16) Gaviotas de cuatro patas que nacen, viven y mueren dormidas.