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-Jk. SI i V- i iki. i i 4 áPt y 1 v i íiJs EMOCIÓN VESPERTINA La beatitud de Dios colma la inmensa vaguedad de los cielos donde arde, sobre el hondo crepúsculo suspensa, la nostálgica estrella de la tarde. Y el fantasma tenaz que me persigue, reviene al corazón en la hoja inerte: por el camino que mi cuerpo sigue, va con ellas la imagen de la muerte... Yo también, por la senda solitaria, como el follaje efímero me pierdo, allí... donde la mente visionaria dialogara de amor con tu recuerdo. Fué tal vez un camino como ést el que holló la pareja verleniana, cuyo Coloquio, lírico y celeste, se acibaraba de desdicha humana; pero á nuestra pareja, eterno dueño, la separan el tiempo y el destino... Voy solo... y siento el peso del ensueño sobre la desventura del camino... Por eso tú me angustias- ¡oh bella tarde pálida! -Me parece más torvo cuanto existe: la fronda más escuálida, y el otoño más triste... Y dando en su blancura sugestiones más hondas á la veste floral cuando caduca, al ya precario abrigo de las f; ondas, mn Invierno de mármol se. acurruca. RICARDO ROJAS DIBUJO Üí ñTítítTXB Bajo lo azul y en su ámbito secreto, las pesadumbres de la tardé ampara aquel parque romántico y discreto del que en meiores tiempos nuestra ilusión hablara. Una emoción idílica á porfía sugiere al corazón aquella escena, hasta en el astro dulce y la agonía da la tarde serena... Lleva la brisa el cálido suspiro que un alma huérfana en la tarde exhala, y semeja al pasar su raudo giro la fugitiva suavidad de un ala. Son las últimas brisas otoñales, cuyo genio de páramo deshoja, con invisibles manos espectrales, vestiduras florales... Una hoja lívida tiembla, se desprende, rueda; otra hoja mustia la acompaña al paso; y vuelan todas en la brisa leda que las lleva al acaso.